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Aunque los últimos años han sido fundamentales para que Colombia avance de manera significativa en la implementación de políticas para promover la seguridad en el trabajo, los índices de mortalidad y accidentalidad laboral, así como la evasión al sistema, siguen siendo preocupantes. 

Según cálculos del Consejo Colombiano de Seguridad con datos de Fasecolda, de enero a mayo de 2018, se presentó un aumento del 1% en los accidentes de trabajo respecto al mismo periodo del año anterior. Igualmente, este incremento también se evidenció en la tasa de mortalidad y las enfermedades laborales, que crecieron en un 4% y 6%, respectivamente. 

Los departamentos que evidenciaron este notable crecimiento en la mortalidad fueron Meta, Norte de Santander y Boyacá. Respecto a los sectores económicos, Construcción y, Minas y canteras fueron los que más contribuyeron con este resultado. 

Sin embargo, las cifras no necesariamente pueden indicar que el número de muertes y accidentes esté cada vez en aumento, sino que posiblemente ahora hay una mayor cantidad de empresas que reportan estos casos ante las administradoras de riesgos laborales (ARL). 

"La entrada desde hace dos años de los sistemas de gestión han generado un poco más de conciencia por parte de los empresarios colombianos, que les ayudan a evaluar, identificar sus riesgos y a hacer planes de acción", comenta Adriana Solano, presidenta del Consejo Colombiano de Seguridad. 

Además del reto que tienen las empresas en materia de prevención, Solano explica que en Colombia existe otro gran desafío y es, precisamente, la afiliación a las ARL. En 2017, el promedio de trabajadores incorporados al Sistema General de Riesgos Laborales fue de 10'234.360, dato que representa solo el 45% del total de ocupados en el país que, según el DANE, en diciembre del año pasado era de 22'649.000. 

Solano considera que este es uno de los mayores retos que tiene Colombia, y que para ir cerrando esa brecha debe haber un trabajo articulado entre el Gobierno, los gremios, empresarios, para buscar la formalización. 

Además de estos actores, la conciencia y la cultura por parte de la población trabajadora son vitales para dicho logro, en la medida en que las personas comprendan que "pertenecer al Sistema no es un gasto sino una inversión".

Entrevista para Lanotaeconómica.com