Morbilidad materna extrema creció un 23,6 % en 2026: el CCS hace un llamado a reforzar la protección laboral de las gestantes
- La exposición a sustancias químicas, agentes biológicos, radiaciones, ruido, cargas físicas excesivas y riesgos psicosociales puede incrementar la probabilidad de eventos de mortalidad y morbilidad materna extrema, partos prematuros, bajo peso al nacer, enfermedades congénitas y otras complicaciones materno-fetales.
- Al 25 de abril de 2026, el país acumulaba 11.845 eventos de morbilidad materna extrema, un incremento del 23,64 % frente al valor esperado, así como 89 casos de mortalidad materna extrema registradas en lo corrido del año.
- El CCS hace un llamado a proteger a las trabajadoras gestantes, no solamente como obligación legal o ética, sino como decisión estratégica para preservar el capital humano y garantizar el relevo generacional que necesitarán las organizaciones en el futuro.
Bogotá – En el marco de la conmemoración del Mes de las Madres, el Consejo Colombiano de Seguridad (CCS) hace un llamado urgente a las organizaciones del país a fortalecer la protección de la salud y los derechos laborales de las mujeres gestantes, entendiendo que el cuidado de la maternidad también es una apuesta por la sostenibilidad empresarial, la productividad y el futuro del trabajo.
La alerta se da en un contexto demográfico desafiante. Según cifras recientes del DANE, en 2025 los nacimientos en Colombia disminuyeron 4,5 % frente al año anterior, con 20.223 nacimientos menos. Además, la tasa global de fecundidad, con corte a marzo de 2026, se ubicó en un hijo por mujer, muy por debajo de la tasa requerida para lograr el relevo generacional, para lo cual se estima el nacimiento de 2,1 hijos por mujer.
“La sostenibilidad y la resiliencia empresarial también dependen de nuestra capacidad de cuidar la vida. Proteger a las trabajadoras gestantes no es solo una obligación legal o ética, es una decisión estratégica y humana para preservar el capital humano y garantizar el relevo generacional que necesitarán las organizaciones en el mediano y largo plazo”, afirmó Adriana Solano Luque, presidenta ejecutiva del Consejo Colombiano de Seguridad.
El CCS advirtió que la disminución de la natalidad se suma a otro desafío crítico: las complicaciones maternas y los riesgos para la salud de las mujeres gestantes. De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque la mortalidad materna se ha reducido en un 40 % a nivel mundial, en 2023 murieron cerca de 260.000 mujeres durante o después de su gestación, es decir, más de 700 mujeres al día por causas prevenibles.
En Colombia, el panorama también genera preocupación. El último informe del Instituto Nacional de Salud (INS) reportó que la morbilidad materna extrema[1] alcanzó 72,6 casos por cada 1000 nacidos vivos en 2024. Además, con corte al 25 de abril de 2026, el país acumulaba 11.845 eventos de morbilidad materna extrema, un incremento del 23,64 % frente al valor esperado, el cual se estimaba para esta fecha en 9580 casos; adicionalmente, se han presentado 89 eventos de mortalidad materna extrema en lo corrido del año, es decir, cada semana fallecen aproximadamente 5 mujeres en estado de gestación.
“Cada caso de morbilidad o mortalidad materna representa una afectación profunda no solo para las familias, sino también para las dinámicas laborales y sociales del país. La maternidad no puede desligarse del entorno de trabajo ya que las condiciones laborales sí pueden impactar directamente la salud de la madre y la del bebé. La mortalidad materna es totalmente prevenible y, por tanto, inaceptable”, señaló Solano Luque.
El Consejo Colombiano de Seguridad explicó que factores como la exposición a sustancias químicas, agentes biológicos, radiaciones, ruido, cargas físicas excesivas y riesgos psicosociales pueden incrementar la probabilidad de partos prematuros, bajo peso al nacer, enfermedades congénitas y otras complicaciones materno-fetales e, incluso, la muerte.
“La salud materna debe entenderse como un eje central de la gestión integral de riesgos en seguridad y salud en el trabajo. Proteger la salud de la gestante no solo previene eventos adversos maternos y perinatales, sino que también favorece el bienestar familiar, el desarrollo saludable de las futuras generaciones y la continuidad del capital humano en las empresas”, agregó la presidenta del CCS.

Recomendaciones para las empresas
El CCS enfatizó que las organizaciones deben trascender el simple cumplimiento normativo y avanzar hacia modelos preventivos, equitativos y humanizados de gestión del riesgo laboral para mujeres gestantes. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Cumplir la legislación sobre estabilidad laboral reforzada por maternidad, licencias y permisos, evaluaciones médicas no discriminatorias, trato equitativo y afiliación al Sistema Integral de Seguridad Social.
- Identificar y evaluar riesgos específicos derivados de exposiciones a contaminantes y condiciones de trabajo para cada trabajadora gestante.
- Adaptar las condiciones y puestos de trabajo según la edad gestacional para disminuir carga física y mental. Esto implica implementar medidas ergonómicas, ajustar horarios y turnos, reubicación segura de la mujer gestante acorde con las recomendaciones y restricciones médico-ocupacionales y realizar vigilancia epidemiológica diferencial.
- Eliminar, sustituir o reducir la exposición a agentes biológicos, químicos y físicos peligrosos, priorizando aquellos de gran criticidad para la salud materno-fetal.
- Garantizar seguimiento médico ocupacional y vigilancia epidemiológica diferencial, así como garantizar la asistencia de la trabajadora a sus controles prenatales.
- Fortalecer la capacitación sobre riesgos materno-fetales y derechos laborales.
- Promover políticas de corresponsabilidad y bienestar laboral.

Recomendaciones para las trabajadoras gestantes
El Consejo Colombiano de Seguridad también reiteró que el cuidado de la salud materna es una responsabilidad compartida entre empleadores y trabajadoras, por lo que recomendó a las mujeres gestantes:
- Comunicar oportunamente su estado de gestación y cualquier condición de salud relevante al empleador y al área de Seguridad y Salud en el Trabajo, para activar tempranamente medidas de protección.
- Participar activamente en programas de bienestar y autocuidado, incluyendo pausas activas, hábitos alimenticios saludables, hidratación, descanso adecuado y actividad física acorde con su condición.
- Asistir rigurosamente a los controles prenatales y evaluaciones médicas ocupacionales, así como seguir las recomendaciones o restricciones médicas y reportar cambios en su condición de salud.
- Reportar de manera inmediata signos y síntomas de alarma como mareos, sangrado, tinnitus, fosfenos, cefalea, dolor abdominal, fatiga extrema o cualquier otra señal que pueda comprometer su bienestar o el del bebé.
- Informar condiciones laborales que puedan afectar su salud física o mental, como estrés, sobrecarga laboral o ambientes inseguros, con el fin de facilitar ajustes y medidas de apoyo.
“Proteger la maternidad debe dejar de verse únicamente como una obligación normativa para convertirse en una buena práctica empresarial y social. Este aspecto es clave para la salud pública, la gestión de riesgos laborales y la productividad, y contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 3, 5 y 8 al promover entornos laborales seguros, saludables y equitativos para las mujeres gestantes”, concluyó Adriana Solano Luque.
[1] Un estado en la cual una mujer casi muere, pero sobrevivió a una complicación ocurrida durante el embarazo, parto o dentro de los 42 días posterior a este.



