Pausas activas para conductores de vehículos

Por Lizeth Viviana Salamanca Galvis, líder de comunicaciones del Consejo Colombiano de Seguridad.

Cómo citar este artículo:
Salamanca, V. (2022). Un alto en el camino para llegar seguro. Revista Protección & Seguridad en la comunidad No. 47. pág. 16-19. Consejo Colombiano de Seguridad. https://ccs.org.co/portfolio/pausas-activas-para-conductores-de-vehiculos/

Conducir sin descanso, durante un largo periodo de tiempo, es una actividad de alto riesgo. En Colombia, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), el exceso de horas al volante está dentro de las principales hipótesis de siniestros viales, siendo casi tan peligroso como exceder los límites de velocidad y conducir bajo los efectos del alcohol.

Otros estudios señalan que entre un 20 y un 30 por ciento de los accidentes de tráfico están asociados a la fatiga (Dirección General de Tránsito de España-DGT, s.f.). Así mismo, el cansancio es un factor que genera micro sueños con consecuencias fatales: expertos aseguran que si un conductor se queda dormido entre tres y cinco segundos mientras se desplaza en su vehículo a 80 kilómetros por hora, puede llegar a recorrer 45 metros sin ningún tipo de atención, reacción y discernimiento, lo que puede resultar en un accidente mortal (Cruz Roja Colombiana, 2022).

Y es que conducir un vehículo es una tarea que requiere un esfuerzo físico y mental constante. Además, precisa de agudizar los sentidos y los reflejos. La concentración permanente juega un papel clave.

Sin embargo, cuando una persona pasa un largo periodo de tiempo ejecutando las mismas acciones, la conducción se puede convertir en una tarea rutinaria, totalmente mecánica. Es en este punto que disminuye la capacidad de atención, se alteran las funciones sensoriales y cognitivas y, por ende, se reduce la cantidad y la calidad de la información que el conductor percibe del ambiente, lo que dificulta su capacidad de maniobra ante un suceso repentino. En otras palabras, la habilidad para circular con seguridad se afecta profundamente y puede terminar en un siniestro vial.

“Una persona que supera las dos horas continuas de conducción de un vehículo va generando cansancio y/o fatiga mental y corporal, es decir, una disminución del poder funcional de los órganos a causa del exceso de trabajo”, señala la ANSV.

La fatiga en la conducción también se expresa en síntomas que deben ser reconocidos a tiempo tanto por las personas que están al volante como por los pasajeros o copilotos (ANSV, 2023 & DGT, s.f.). Entre ellos, a nivel corporal, se destacan:

• Alteraciones en la visión: se torna borrosa, generando problemas para enfocar objetos en el campo visual y provocando una clara
disminución de la agudeza visual.
• Incremento en el número y la duración de los parpadeos.
• Aparición de somnolencia
• Experimentación de reacciones bruscas y exageradas ante algunos sonidos repentinos (por ejemplo, frenar bruscamente al
escuchar un pito).
• Sensación de pesadez en el cuerpo.
• Cambios de postura con frecuencia.
• Dolor de cuello y de espalda que hacen incómoda la conducción, lo que suele repercutir en frecuentes y peligrosos cambios de postura.
• Hormigueos y calambres en brazos y piernas.
• Bostezos recurrentes.
• Estiramientos en el asiento.
• Movimientos de las manos, tales como rascarse la cabeza, apoyarse en la ventana o colocar una mano sobre la pierna.
• Pérdida de capacidad de coordinación

Así mismo, aparecen alteraciones en el comportamiento como estados de ansiedad y de irritabilidad, lo que, además, puede aumentar las conductas hostiles o agresivas hacia otros actores viales o la adopción de comportamientos riesgosos en la vía. Incluso, la DGT señala que el razonamiento- bajo los efectos de la fatiga se ve gravemente afectado, por lo cual las decisiones no serán las más adecuadas y el tiempo de reacción ante una situación de peligro se incrementará considerablemente.

Por otro lado, hay diversos factores que pueden contribuir a la fatiga en la conducción como ejecutar la actividad durante largos periodos sin descanso (es decir, superar las dos horas continuas al volante); hacerlo con hambre, o por el contrario, bajo un estado de pesadez y llenura; no haber dormido ni descansado lo suficiente; tener prisa por llegar o estar sometido a estresores que llevan a mantener una velocidad excesiva; circular bajo condiciones climatológicas adversas como la niebla o la lluvia; hacerlo por una vía con una elevada densidad de tráfico, en la que el conductor debe hacer frecuentes retenciones y paradas, conducir con una iluminación deficiente, como cuando se realizan desplazamientos por la noche o a altas horas de la madrugada y ser aprendiz o tener poca experiencia en la actividad.

También pueden contribuir factores asociados al vehículo como el mal estado del mismo, por ejemplo, ruido excesivo del motor o vibraciones por defectos en la dirección o en la suspensión o un diseño poco ergonómico del asiento y de otros elementos interiores que hagan difícil e incómoda la conducción.

Pausas activas, medida para luchar contra la fatiga

Una manera efectiva de hacerle frente al cansancio durante la conducción es mediante la realización de descansos o pausas. Se trata de
ejercicios que, como lo señala la ANSV, se basan en paradas que permiten que el flujo sanguíneo se active y regularice, lo cual aumenta la llegada de oxígeno al cerebro y hace que el cuerpo y la mente recuperen su estado psicofísico.

“La realización de dinámicas, con una determinada frecuencia, permite al conductor recuperar la movilidad articular de todo su cuerpo en general (extremidades inferiores y posteriores). De esta manera, las pausas activas en carretera son importantes ya que hacen que el cuerpo recupere energía y no se relaje por permanecer en una misma posición lo que conlleva a que la conducción se convierta en una tarea rutinaria”, señala José Álvaro Macías, ingeniero industrial, auditor ISO 39001 y capacitador de conductores de flota.

Lo recomendable, según las fuentes consultadas, es realizar paradas cortas durante trayectos largos al menos cada 120 kilómetros o cada dos horas. No obstante, para personas mayores de 65 años se recomienda hacerlo cada hora u hora y media, al igual que si se viaja con niños.

Así mismo, como lo advierte Sonia Marotto del área de Prevención y Capacitación de Experta Seguros (2021), las pausas en la conducción deben ser activas, en otras palabras, no se trata simplemente de frenar y no manejar por un determinado tiempo, sino que hay que mover el cuerpo. “Los intervalos de descanso tienen que ser de por lo menos quince minutos y, en ese período, es fundamental ejercitar cada una de las partes del cuerpo que han sufrido la tensión durante el tiempo de conducción. Puede ser con caminatas
cortas, elongación, movimientos suaves de brazos, manos y cuello”, explica Marotto. De esta manera, no solo se recupera la energía física y mental, sino que se previenen trastornos osteomusculares que generan las posturas prolongadas y los movimientos repetitivos.

La ANSV (2023) coincide al indicar que, en las pausas activas, lo ideal es realizar actividades y estiramientos enfocados en favorecer la movilidad articular general que permitan relajar los siguientes segmentos corporales:
• Cabeza y cuello, por la tensión que genera al mantener la mirada fija en la carretera y el entorno, así como el uso del casco.
• Hombros, antebrazos, muñecas y manos por la posición mantenida y operación del volante o manubrio.
• La parte baja de la espalda, zona que recibe mucha tensión y sobrecarga por la posición- sentada o posición sedente.
• La zona de glúteos, piernas y rodillas, por ser una zona que recibe mucha sobrecarga debido al uso de los pedales, especialmente, en viajes largos.

Pasos para realizar pausas activas

La seguridad es la prioridad. Por eso, ante la aparición de cualquier síntoma o señal de cansancio sigue las indicaciones que proporciona la ANSV:
• Detén la marcha y asegúrate de hacerlo en un lugar adecuado, fuera de la vía, donde se pueda estacionar de manera segura y el cual permita la realización de los ejercicios con absoluta comodidad.
• Bájate del vehículo.
• Aprovecha para caminar, realizar estiramientos físicos de extremidades superiores e inferiores y ejercicios como sentadillas, elevación de piernas y rotación de cadera, por ejemplo.
Realiza series y repeticiones por alrededor de 20 minutos (ver imágenes de referencia).

Importante: busca o solicita orientación de profesionales de la salud de tu EPS o ARL para que te den las indicaciones pertinentes de acuerdo con tus necesidades y condiciones particulares de salud.
• Respira profundo y, de ser posible, cierra los ojos para humectarlos.
• Aprovecha para hidratarte (preferiblemente con agua).
• Al finalizar la pausa activa, tómate un par de minutos para realizar una ronda de inspección visual del vehículo: revisa el estado de las llantas, niveles de líquidos como refrigerante y aceite, entre otros detalles. Incluso, al encender el automóvil, verifica los testigos en el panel del vehículo.

Poner en práctica estos consejos, reducirá la aparición de fatiga durante la conducción y sus riesgos asociados. Lo importante es dquirir
la consciencia sobre este importante hábito y tenerlo en cuenta en la planificación de rutas y trayectos.

Referencias

ANSV. 19 de enero de 2023. Comunicación personal [Entrevista].
J. Macías. 20 de enero de 2023. Comunicación personal [Entrevista].
Cruz Roja Colombiana. 2022. Movámonos con conciencia. Ojo con los micro sueños a la hora de conducir. https://www.cruzrojabogota.org.co/post/mov%C3%A1monos-con-conciencia
Dirección General de Tráfico. (s.f.). Conducir con fatiga. Gobierno de España. Ministerio del Interior. https://www.dgt.es/muevete-con-seguridad/evita-conductas-de-riesgo/conducir-con-fatiga/#:~:text=Disminuye%20la%20cantidad%20y%20la,y%20son%20frecuentes%20las%20distracciones
Experta Seguros. (2021). Pausas activas para conductores. Blog. https://www.experta.com.ar/blogg/pausas-activas-para-conductores/