Actividades en nivel de riesgo intermedio lideraron accidentalidad y enfermedad laboral en Colombia durante el primer trimestre de 2026

  • Durante dicho periodo se registraron 128.288 accidentes de trabajo, 2675 enfermedades laborales calificadas y 116 muertes asociadas al trabajo.
  • La clase de riesgo III presentó las mayores tasas de accidentalidad y enfermedad laboral, mientras que la clase V continuó liderando la mortalidad laboral.
  • Expertos debatieron estos hallazgos, tendencias normativas y los retos del Sistema General de Riesgos Laborales durante el 59° Congreso de Seguridad, Salud y Ambiente del CCS, que se realizó del 1 al 3 de julio en Bogotá.

Bogotá D.C.- Aunque las actividades consideradas de alto riesgo continúan registrando los mayores índices de mortalidad laboral, los niveles de riesgo intermedios concentran en la actualidad la mayor tasa de accidentalidad y enfermedad laboral en Colombia. Así lo revela el más reciente Informe de Siniestralidad Laboral del Observatorio de Seguridad y Salud en el Trabajo del Consejo Colombiano de Seguridad – CCS, elaborado con base en cifras oficiales correspondientes al primer trimestre de 2026.

Durante este periodo se registraron 116 muertes asociadas al trabajo, 2675 enfermedades calificadas de origen ocupacional y 128.288 accidentes de trabajo. Así las cosas, “en promedio, nueve trabajadores perdieron la vida cada semana por causas relacionadas con su actividad laboral, se calificaron 30 enfermedades laborales cada día y ocurrieron 1425 accidentes de trabajo diarios”, resaltó Adriana Solano Luque, presidenta ejecutiva del Consejo Colombiano de Seguridad.

Según el análisis por niveles de riesgo, las actividades clasificadas en riesgo III concentraron el 29,3 % del total de los accidentes laborales reportados en el país y registraron la mayor tasa de accidentalidad, con 1,38 eventos por cada 100 trabajadores. Le siguieron las actividades clasificadas en riesgo II, con una tasa de 1,31 casos por cada 100 trabajadores y una participación del 22,5 %. Finalmente, en el tercer lugar están las de riesgo IV, con una tasa de 1,21.

La clasificación por riesgo permite agrupar las actividades económicas según su nivel de peligrosidad, desde la clase I y II (riesgo mínimo y bajo, respectivamente) hasta la clase V (riesgo máximo), de acuerdo con lo establecido en el Decreto 1072 de 2015 y la Clasificación Industrial Internacional Uniforme (CIIU), actualizada en el Decreto 768 de 2022.

Mientras las clases más bajas (niveles I y II) incluyen labores administrativas, comerciales, financieras y de servicios, así como actividades agropecuarias, las más altas (nivel V) corresponden a sectores como minería, construcción, explotación petrolera o administración pública. Por su parte, las intermedias (niveles III y IV) incluyen actividades propias de la industria manufacturera ─servicios de mantenimiento, uso de maquinaria pesada o sustancias peligrosas y procesos de metalmecánica pesada, por ejemplo─, junto con las operaciones de transporte de carga y la prestación de servicios públicos.

“Estos resultados demuestran que la gestión preventiva no puede enfocarse únicamente en las actividades tradicionalmente consideradas peligrosas. Hoy vemos que los niveles de riesgo intermedios concentran buena parte de los siniestros laborales, lo que exige fortalecer los mecanismos de identificación, evaluación y control en todos los sectores económicos”, afirmó la presidenta del CCS.

El informe también evidencia que la tasa de accidentalidad laboral aumentó en las actividades clasificadas en riesgo II y IV, y permaneció estable en la clase de riesgo III frente al mismo periodo de 2025, mientras que el número de accidentes disminuyó únicamente en las actividades de riesgo I.

Cabe resaltar que sectores económicos como agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca; explotación de minas y canteras; industrias manufactureras y actividades relacionadas con la distribución y tratamiento de agua continúan registrando las tasas más altas de accidentalidad laboral del país. Esto evidencia que los riesgos asociados a la operación, el uso de maquinaria y la ejecución de tareas de alto esfuerzo físico siguen representando importantes desafíos para la prevención, especialmente en actividades productivas que concentran una alta proporción de trabajadores y una exposición permanente a múltiples factores de riesgo.

Riesgo III también lidera enfermedades laborales

La misma tendencia se observa en materia de enfermedades calificadas de origen laboral. Más de una tercera parte de los casos reportados durante el primer trimestre de 2026 correspondió a actividades clasificadas en riesgo III que, además, registraron la mayor tasa de enfermedad laboral del país, con 34,76 eventos por cada 100.000 trabajadores, siendo mayor a la del primer trimestre de 2025 e incrementando el número de casos en un 44,8 %.

Las actividades de riesgo II ocuparon el segundo lugar con una tasa de 23,69 enfermedades por cada 100.000 trabajadores, seguidas por las de riesgo IV con 18,04 casos; este último indicador fue mayor respecto a 2025. En ambos casos, se presentó un incremento en el número de enfermedades.

Aunque el total de casos calificados disminuyó un 2,9 % frente al mismo periodo de 2025, el CCS advierte que algunos sectores económicos continúan presentando comportamientos preocupantes. Entre ellos sobresalen agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca; explotación de minas y canteras; suministro de electricidad, gas y vapor e industrias manufactureras que lideraron en términos de tasa de enfermedad laboral y cuyo indicador incrementó con respecto a 2025.

Para Solano Luque, estos resultados reflejan la necesidad de ampliar la mirada sobre los factores que afectan la salud y la seguridad de los trabajadores. “Los riesgos laborales actuales son cada vez más complejos. Las organizaciones deben fortalecer sus capacidades para identificar oportunamente factores físicos, ergonómicos, psicosociales, organizacionales, entre otros, que puedan afectar la salud y el bienestar de las personas”, señaló.

En contraste, la mortalidad laboral sigue concentrada en las actividades de mayor riesgo

De las 116 muertes laborales registradas durante el primer trimestre de 2026, el 34,5 % ocurrió en actividades de riesgo V y el 24,1 % en nivel de riesgo IV. La tasa de mortalidad laboral aumentó progresivamente conforme se incrementó el nivel de riesgo, pasando de niveles de 0,21 en las actividades de menor riesgo (nivel I) hasta alcanzar 2,00 muertes por cada 100.000 trabajadores en las actividades de riesgo V.

El informe también revela que la tasa nacional de mortalidad laboral aumentó frente al mismo periodo del año anterior, al pasar de 0,69 a 0,84 muertes por cada 100.000 trabajadores. En términos absolutos, las fatalidades crecieron 30,3 %, alcanzando el nivel más alto de los últimos cuatro años para el primer trimestre. A su vez, la tasa de mortalidad laboral incrementó en las clases de riesgo intermedio (II a IV), observándose también que el número de fatalidades en estos niveles se duplicó frente al mismo periodo de 2025.

El sector de explotación de minas y canteras continuó encabezando los indicadores de mortalidad, con una tasa de 12,73 fallecimientos por cada 100.000 trabajadores, equivalente a un riesgo 15 veces superior al promedio nacional e, incluso, mayor si se compara con la cifra registrada en el 2025, cuando se ubicó en 11,39 muertes.

Un debate prioritario para el país

Los resultados del informe fue uno de los temas centrales de discusión durante el 59° Congreso de Seguridad, Salud y Ambiente, organizado por el Consejo Colombiano de Seguridad, que se llevó a cabo del 1 al 3 de julio de 2026 en el Centro de Convenciones Compensar de Bogotá.

De izquierda a derecha, panelistas y moderadores participantes del Panel ‘Sistema General de Riesgos Laborales’: Alfonso Ospina Torres, director de programación del Canal Uno; Italo Cardona, director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo – OIT para los Países Andinos; Gustavo Morales, presidente ejecutivo de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda); María Elena Ospina, presidenta nacional de ACOPI y directora ejecutiva de ACOPI Antioquia; Adriana Solano Luque, presidenta ejecutiva del CCS y Leidy Dueñas, profesional especializada de la Dirección de Inspección, Vigilancia y Control del MinTrabajo

Durante tres días, el evento reunió a líderes empresariales, responsables de sostenibilidad, profesionales de seguridad y salud en el trabajo, académicos, autoridades y expertos provenientes de países como Alemania, Brasil, Canadá, Cuba, España, México, Colombia, El Salvador, Italia y Chile para analizar las principales tendencias que están redefiniendo el mundo laboral y la gestión integral de riesgos en las organizaciones.

Uno de los espacios de mayor relevancia fue el panel sobre el futuro del Sistema General de Riesgos Laborales en Colombia, que reunió representantes del Gobierno Nacional, empleadores, trabajadores, aseguradoras y organismos internacionales para analizar la capacidad de respuesta del sistema frente a las nuevas dinámicas del trabajo y los retos que evidencian las cifras de siniestralidad laboral.

Además de este debate, la agenda académica contempló 60 conferencias técnicas nacionales, nueve conferencias internacionales, cuatro paneles y conversatorios de actualidad, cuatro masterclass de liderazgo con destacados speakers y 19 conferencias técnico-comerciales, consolidándose como uno de los espacios de actualización profesional más importantes de la región.

“Las cifras de accidentalidad, enfermedad y mortalidad laboral deben convertirse en una herramienta para la toma de decisiones. Por eso el Congreso CCS fue un escenario fundamental para analizar estos resultados, compartir experiencias y construir soluciones que permitan fortalecer la prevención y proteger la vida de millones de trabajadores en Colombia”, concluyó Adriana Solano Luque.

Como complemento a la agenda académica, el evento contó con la edición número 40 de Expo CCS, donde empresas nacionales e internacionales presentaron tecnologías, servicios e innovaciones para la gestión integral de riesgos.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              

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