La libertad de ser uno mismo

Cientos de millones de personas padecen discriminación en el trabajo. Ello vulnera un derecho humano fundamental y repercute de forma más amplia en los planos social y económico.

Las consecuencias de la discriminación
La discriminación se produce en todos los países y sectores laborales del mundo. Niega oportunidades a las personas, impide que se aproveche el talento humano y merma el progreso económico. Por otro lado, aumenta la tensión social y agrava la desigualdad.
La lucha contra la discriminación constituye un elemento esencial del Programa de Trabajo Decente de la OIT. Los éxitos logrados a tal efecto no solo abarcan el entorno profesional, sino también los ámbitos familiar, escolar y social.
La discriminación nos afecta a todos
La discriminación puede obedecer a muchos factores, en particular la raza, el sexo, la orientación sexual, la situación con respecto al VIH, la discapacidad, la edad y la afiliación política. Los pueblos indígenas, las minorías étnicas, los grupos religiosos, las mujeres y los migrantes son objeto de discriminación con frecuencia. La discriminación guarda relación asimismo con la violencia y el acoso contra mujeres y hombres en el ámbito laboral.
El acoso sexual es una práctica generalizada. Incide en los estereotipos sobre capacidades y aspiraciones de las mujeres y puede hacer que estas pierdan su empleo, menoscabar su trayectoria profesional y provocar secuelas a largo plazo en todos los aspectos de su vida.
Varios estudios llevados a cabo por la OIT en nueve países, de 2013 a 2016, ponen de manifiesto que los estereotipos y prejuicios repercuten adversamente en las perspectivas laborales de personas lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales. Dichas personas deben hacer frente a la discriminación, la violencia y el acoso en muchos niveles. Con frecuencia se ven obligadas a ocultar su identidad sexual.
El efecto en cascada de la discriminación
La discriminación, sutil o explícita, puede repercutir también en la salud mental de una persona. Estudios llevados a cabo durante varias décadas han demostrado que las situaciones que dan lugar a un trato injusto o a un entorno de trabajo hostil por períodos de tiempo prolongados, aumentan el riesgo de padecer trastornos provocados por tensión, ansiedad o depresión.
Si la salud mental de una persona se ve afectada, puede darse un efecto en cascada que repercute, no solo en esa persona, sino también en su pareja, así como en sus hijos y compañeros de trabajo.
La discriminación puede menoscabar los objetivos de las personas e impedir que prosigan su trayectoria profesional. Merma su capacidad y reduce en más de 400 000 millones de dólares el aumento del PIB a escala mundial.
Romper los estereotipos sobre cuestiones de género
En el informe conjunto OIT-Gallup Hacia un futuro mejor para las mujeres en el trabajo: la opinión de las mujeres y de los hombres, se arroja luz por primera vez sobre la actitud y la opinión de mujeres y hombres de todo el mundo con respecto a la mujer en el trabajo. Los resultados de dicho informe revelan que la opinión de los hombres es muy similar a la de las mujeres en muchos casos, lo que pone de manifiesto a nivel mundial el deseo generalizado de que la mujer goce de las mismas oportunidades laborales que el hombre.
La encuesta, en la que participaron unas 149 000 personas adultas, se llevó a cabo en 142 países y territorios, y sus resultados son representativos para más del 99% de la población adulta mundial.

  1. El 70% de las mujeres y el 66% de los hombres encuestados prefieren que la mujer tenga un empleo remunerado, más del doble que el porcentaje de personas que prefieren que la mujer se quede en el hogar sin trabajar.
  2. Las mujeres de todo el mundo prefieren tener un empleo remunerado (29%) o tener una situación que les permita trabajar y cuidar de su familia (41%), según se desprende del informe.
  3. Solo el 27% de las mujeres manifiesta el deseo de quedarse en el hogar sin trabajar, y únicamente el 29% de los hombres opina lo mismo.
  4. El 70% de las mujeres que desea tener un empleo remunerado comprende especialmente una mayoría de mujeres que no integran la fuerza de trabajo.
  5. Cabe señalar que ese es el caso en todas las regiones del mundo, incluidas aquellas en las que la participación de la mujer en la fuerza de trabajo es tradicionalmente baja, en particular, en los Estados Árabes.

A pesar de los notables avances registrados a lo largo del siglo pasado, la integración de la mujer en la fuerza de trabajo sigue siendo menos habitual que la del hombre.
El índice actual de participación de la mujer en la fuerza de trabajo a escala mundial es casi del 49%. En el caso de los hombres, es del 75%.
La brecha de género en la fuerza de trabajo

Datos de 2019. Fuente: ILOSTAT – Estimaciones modeladas de la OIT.

La FUERZA DE TRABAJO integra todas personas en edad de trabajar, tanto empleadas como desempleadas. El índice de participación en la fuerza de trabajo expresa la fuerza de trabajo como porcentaje de la población en edad de trabajar.
Los gobiernos, los trabajadores y los empleadores de todo el mundo reconocen las normas y las directrices laborales de la OIT destinadas a hacer frente a la discriminación.
A medida que más países han promulgado legislaciones con objeto de ofrecer amparo frente a casos de discriminación y fomentar la igualdad, los expertos de la OIT han desempeñado un papel primordial en la prestación de asesoramiento sobre enmiendas legislativas a tal efecto.
Un mundo sin discriminación es posible y todos tenemos un papel a desempeñar para lograrlo.
La igualdad permite promover el empleo decente para todos, hombres y mujeres, y se incluye en todos los programas de empleo de la OIT.
Fuente:Organización Internacional del Trabajo (OIT) / https://www.ilo.org/100/es/story/equality/

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