Los ODS en el medio ambiente: economía circular

La Tierra, el gran planeta donde habitamos

Por: Andrés Felipe Moreno / Líder de contenido y publicaciones / Gerencia de Comunicaciones Consejo Colombiano de Seguridad, CCS. (2020). Bogotá D.C., Colombia.

Después del Big Bang (teoría descubierta por los científicos Arno Penzias y Robert Wilson en 1964) hace aproximadamente 13.810 Millones de años (Ma) se crearon las condiciones perfectas para la expansión del Universo y se necesitaron 9.500 Ma más para iniciar la conformación de la Tierra, la cual demoró aproximadamente 4.543 Ma para consolidarse como la conocemos actualmente al año 2020 (Astronomía, 2016). Para su estructuración la madre naturaleza construyó el laboratorio más grande del Universo donde confluyeron procesos fisicoquímicos, biológico geológicos y con un prodigioso y entrelazado sistema milimétrico, se formaron las especies y los continentes como son hoy en día. A tan magna creación sólo le faltaba otra de las más magníficas creaciones de la historia, pero a su vez, el más grande depredador conocido, el homo sapiens; que mediante asombrosos y llamativos procesos evolutivos dio origen al hombre, hace +/- 2.50 Ma, a comienzos del cuaternario. Es increíble pensar que lo que demoró 4.543 millones de años en formarse (Astronomía, 2016), el hombre, en casi la mitad del tiempo, lo está acabando sin entender que no existe otro planeta para reemplazarlo. Irónico ¿cierto? Tal vez por ignorancia, ambición, estupidez o simplemente la unión de todas.

Lo anterior es una brevísima introducción que da pie para pensar muchas cosas. Es simplemente una premisa que nos ayuda a pensar en los procesos y cambios que ha sufrido el planeta a través de estos 4.543 años para consolidarse y preservarse para llegar hasta el día de hoy. Según cifras en 2019 éramos 7.545 millones de habitantes (Census, 2019), 7.545 millones de personas que buscan día a día satisfacer todas sus necesidades humanas, y que en la mayoría de los casos no son tan solo las necesidades básicas de cada individuo. Ahora pensemos en todas las generaciones que han vivido a través de la historia de la Tierra y calculemos qué tanto se ha consumido de nuestro planeta. Ahora proyectémonos a futuro, según estudios de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, la población para 2030 aumentará en 1.000 millones.

La realidad es cruel, estamos acabando con el planeta. Actualmente más de la mitad de la población carece de agua potable, comida sana y salubridad. ¿Por qué? Sin entrar en detalles podríamos tratar de definir las ambiciones humanas que ha llevado al hombre a competir entre sí por dinero, poder y geopolítica, dejando a un lado la sana convivencia, lo que podría definir el fin del planeta. El cambio climático del que tanto se habla ahora y que es el resultado de las malas prácticas en aras del desarrollo, no es un tema moderno, nació con la Revolución Industrial en 1750, donde se empezaron a generar los gases de efecto invernadero, aumentando en un 40% la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera (Organización Metereológica Mundial, 2017), creando un desequilibrio en la capacidad que tiene ésta para mantener una temperatura estable y permitir la vida en nuestro planeta. Esto se da principalmente por la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural), tala de árboles y crecimiento de la población que cada vez consume más recursos naturales.

Si no se toma conciencia, si no se definen planes ambientales inmediatos, si no se fomenta una cultura de sostenibilidad a nivel mundial y si los países desarrollados no dan ejemplo en pro de los Objetivos de Desarrollos Sostenible, ODS, seguiremos padeciendo y aumentando los siguientes efectos catastróficos que determinarán el futuro de la Tierra:

  • Aumento considerable de la temperatura.
  • Incremento del impacto de la radiación solar (se acaba la capa de ozono).
  • Cambio climático.
  • Alteración de ecosistemas.
  • Sequías en zonas lluviosas. Lluvias y tormentas en zonas secas.
  • Erosión e infertilidad de la tierra.
  • Derretimiento de casquetes polares y glaciares.
  • Aumento del nivel del agua en océanos, mares, ríos, lagos, etc.

Es necesario aclarar que los países desarrollados son los que más consumen materias primas y más producen gases de efecto invernadero a la atmósfera. Consumen en total 10 veces más materiales que los países pobres (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2106).

Un claro ejemplo de que los efectos catastróficos están aumentado son los incendios que durante finales de 2019 y comienzos de 2020 ha sufrido Australia y destruyeron 10 millones de hectáreas de vegetación, causando efectos nocivos en el aire que llegaron hasta Sur América (ONU, 2020). Según Fernando Vallardes, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, durante los incendios “Australia se ha visto azotado por grandes incendios en todo el país que han emitido casi el mismo nivel de dióxido de carbono (CO2) que la zona desprende en un año” (La Tercera, 2020).

Hay que tener en cuenta que el dióxido de carbono (CO2), junto al vapor de agua y otros gases, es uno de los denominados gases de efecto invernadero (G.E.I.). A pesar de que tiene diferentes funciones en el planeta, que hacen posible la vida en la Tierra, las emisiones de CO2 en exceso pueden generar grandes daños sobre los ecosistemas y la biodiversidad (Twenergy, 2019).

Con los incendios también se alteraron los ecosistemas de la isla, ya que un total de 800 millones de animales perecieron (Dickman, C. Experto en biodiversidad australiana de la Universidad de Sídney. 2020), entre ellos, aves, reptiles y mamíferos; tales como koalas, canguros, zorros, murciélagos, y muchos más (BBC, 2020),

Pero ¿cómo superar esta situación tan alarmante, que de seguir así acabaremos con el planeta y toda posibilidad de vida para cualquier tipo de ser vivo? La economía circular es una opción:

Economía circular

Según Adriana Zacarías Farah, coordinadora regional de eficiencia de recursos para América Latina y el Caribe de la ONU Medio Ambiente, en una entrevista para Noticias ONU (A. Zacarías, ¿Qué es la economía circular y cómo cuida del medio ambiente?, 12 de diciembre de 2018), afirmó que es necesario aplicar la llamada economía circular. “Tenemos que inspirarnos en la naturaleza en donde no existe el concepto de desperdicio. Todo lo que la naturaleza genera es un insumo o alimento para otro organismo. Pensemos en el bosque, las hojas de un árbol se convierten en abono para la tierra; un animal muerto, llega otro y lo come. Todo es un flujo cerrado en lo que todo fluye”. 

Es necesario que creemos conciencia ecológica, haciendo uso racional de nuestros recursos y entendamos muy bien un concepto que muchos no manejan y evitan practicarlo: el consumismo, que es la tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios (Real Academia Española, 2020). Es decir, tenemos que producir lo necesario sin malgastar ni abusar de los recursos para no crear desperdicios. Zacarías añade: “Lo que la economía circular nos dice es que es necesario cambiar la forma en la que actualmente producimos y consumimos, que está basada en una economía lineal de extracción-producción-consumo-desperdicio. Lo que queremos es pasar a una economía circular en la que tenemos que cerrar los ciclos de producción y mantener un flujo constante de recursos naturales”.

Gráfico 1. Organización de las Naciones Unidas. (2018). ¿Qué es la economía circular y cómo cuida del medio ambiente?

Recuperado de: https://news.un.org/es/interview/2018/12/1447801

El concepto de una economía circular sugiere que la actividad económica de una economía circular contribuye para la salud general del sistema. El concepto reconoce lo importante que es el funcionamiento de la economía en cualquier nivel, ya sean grandes o pequeños negocios, organizaciones o individuos, globales o locales (Ellen Macarthur Foundation, 2017).

De igual forma, la Fundación Ellen MacArthur, que fue creada en 2010 con el objetivo de acelerar la transición a la economía circular y es pionera en el tema, afirma que la transición hacia una economía circular no se limita a ajustes que reducen los impactos negativos de la economía circular, sino que representa un cambio sistémico. Ella construye resiliencia a largo plazo, genera oportunidades económicas y de negocios, proporciona beneficios ambientales y sociales (2017).

Según los expertos de la ONU (2018) si llegáramos a aplicar una economía circular se podría reducir en un 99% los desechos industriales y un 99% las emisiones de gases, protegiendo el medio ambiente y evitando el cambio climático. Es simplemente lamentable concluir que el único ser viviente que habita la Tierra y genera basura en la naturaleza, es el hombre. Según la Organización de las Naciones Unidas, Latinoamérica genera un total aproximado de 541.000 toneladas de basura al día (1 kilo por habitante), lo que vendría siendo el 10% de la basura de todo el mundo (ONU, 2018).

La ONU (2018) cree que para el 2050 la producción de basura en América Latina y El Caribe aumentará en un 25%, lo que para Zacarías es “tirar dinero y recursos naturales a la basura”. Pero hay que ser claros y es necesario hacer entender que lo importante no son solo los residuos, lo esencial es controlar la extracción de recursos naturales que a la vez ayudará a controlar la producción de residuos. Si continuamos con la economía extractiva que venimos efectuando, vamos a necesitar más recursos naturales que el planeta simplemente no está en capacidad de suministrar, pues ya se están agotando.

Debemos aplicar la cultura de la R, y aplicar mínimamente las tres principales: reciclar, reutilizar y remanufacturar. En la práctica, la economía circular se consigue mediante la reparación, el reciclaje, la reutilización y la remanufacturación de los productos. Hay que aclarar que, según la Estrategia Nacional de Economía Circular de Colombia, se contemplan las 9R: Repensar, reutilizar, reparar, restaurar, remanufacturar, reducir, re-proponer, reciclar y recuperar (Ministerio de Ambiente, 2018).

Necesitamos inspirarnos en la naturaleza en donde no existe el concepto del desperdicio, contrario a lo que manejamos donde el atesorar es uno de nuestros objetivos sociales.

Hay que resaltar que la economía circular genera empleos. En este momento en América Latina el 50% de los residuos sólidos son materia orgánica, de la cual el 90% se va a la basura y no se usa (ONU, 2018). “Si pudiéramos poner en práctica la economía circular se podrían generar nuevos mercados, como la producción de abonos o de alimento de ganado, lo que podría llevar a la innovación y la generación de empleos”, afirma la coordinadora.

Es necesario cambiar nuestro criterio de vida y dejar de ser consumidores, comprar únicamente lo necesario y reciclar lo más posible. Debemos tener hábitos de vida más sostenibles para pensar en el futuro de las próximas generaciones. No podemos dejar de lado nuestra responsabilidad y compromiso que tenemos con nuestro entorno, teniendo en cuenta solo el beneficio que nos proporciona la utilización de cualquier artículo.

Hay que concientizar a todas las personas, a todas las comunidades, en cabeza de sus gobiernos y al sector privado para que unidos saquemos adelante las políticas que nos permitirán salvar nuestro único planeta; creando incluso la nueva generación de empleos verdes.

Por ello es necesario establecer normas que permitan la instalación de las tecnologías necesarias y de los incentivos económicos para que el sector privado también pueda moverse más rápidamente a la adaptación de las nuevas tecnologías.

Esperemos que, con la ayuda y la concientización de todos, lleguemos a entender la necesidad de convertirnos en sociedades sostenibles. Amanecerá y veremos…

Bibliografía

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