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Resiliencia y continuidad de negocios: un reto para las pymes en la gestión del riesgo y la reducción de desastres

Por Jacqueline Mesa Sierra / Ingeniera Forestal / Especialista en Gestión Medioambiental / Magíster en Salud y Seguridad en el Trabajo / Gerente Técnica del Consejo Colombiano de Seguridad (CCS).

Cómo citar este artículo:
Mesa, J. Resiliencia y continuidad de negocios: un reto para las pymes en la gestión del riesgo y la reducción de desastres. Consejo Colombiano de Seguridad. https://ccs.org.co/portfolio/resiliencia-y-continuidad-de-negocios-un-reto-para-las-pymes-en-la-gestion-del-riesgo-y-la-reduccion-de-desastres/

Importancia de las pymes

Aunque la definición y clasificación de la pequeña y mediana empresa (pyme) se basa en criterios diferentes entre los países, en términos generales, es clara y evidente la importancia económica y social que representa para las regiones y los países siendo, en muchos casos, la base de los mercados mundiales, nacionales y locales. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), dos de cada tres personas trabajan en una pyme y en muchos países estas organizaciones representan hasta el 99 % de las empresas en la economía (UNDRR, Zodrow & Hendel-Blackford, 2020). Del mismo modo, se estima que existen 162,8 millones de pymes estructuradas, de las cuales alrededor de 96,3 millones se encuentran en mercados emergentes, representando el 90 % de todas las empresas y el 50 % del PIB en la mayoría de los países del mundo (UNDRR, Zodrow & Hendel-Blackford, 2020).

A nivel regional, por ejemplo, en la Unión Europea (UE) el 99,8 % de todas las empresas se consideran pymes, emplean al 66 % de la población activa total y representan el 56,4 % del valor agregado. Así mismo, son consideradas una de las más importantes fuentes de éxito para el desarrollo económico. Por lo tanto, para la UE es clave garantizar un entorno beneficioso para las pyme de tal manera que, con ello, se asegure el desarrollo económico exitoso del continente (Comisión Europea, 2015, citado por Trenkle, 2020).

Para el caso de Latinoamérica, las pymes constituyen más del 95 % del total de negocios establecidos y absorben más del 85 % del empleo total en la mayoría de los países de la región (Banco Interamericano para el Desarrollo, 2000, citado por Espinosa et al., 2015). En este sentido, de acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), es necesario analizar y gestionar los riesgos en las pymes si se desea mejorar la vida y los medios de subsistencia de las personas en todo el mundo, pero, principalmente en las economías emergentes y en crecimiento.

Pymes en Colombia

En Colombia, la Ley 590 de 2000, modificada por la Ley 905 del 2004, define el tamaño de las empresas según el valor de los activos y el número de empleados1. De acuerdo con el Banco Mundial, las pymes representan una parte importante de la economía colombiana, aunque no están bien documentadas en las estadísticas oficiales y se puede encontrar disparidad entre los datos reportados por el DANE, la Superintendencia de Sociedades y Confecámaras. Del mismo modo, el verdadero tamaño del mercado de las pymes se subestima debido a la informalidad (World Bank, 2007).  Aun así, y con los datos disponibles, se puede afirmar que las pymes en Colombia tienen un gran impacto en la economía: representan cerca el 96,4 % del parque empresarial nacional y generan el 80 % del empleo total (Plata, 2009, citado por Espinosa et al., 2015), aun cuando se caracterizan por sus elevadas tasas de cierre según estudios del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), citado por Espinosa et al., 2015.

La mayoría de las investigaciones del BID y FUNDES relacionadas con las pymes se concentran en indagar sobre los factores  externos que afectan al desempeño de estas organizaciones. Entre estos aparecen la disponibilidad de mecanismos de crédito, trámites administrativos relaciones con el sector gubernamental, instituciones financieras, proveedores, distribuidores, personal y, en general, con el entorno al que está expuesto (Espinosa et al., 2015). En este sentido, los principales obstáculos de las pymes para su desarrollo en Colombia según Sánchez, et al., 2007, citados por Hernández et al. (2014) son las restricciones al crédito, las dificultades en la identificación y el acceso a la tecnología adecuada, la formalización y la absorción de nuevas tecnologías, las limitaciones técnicas y competitivas que imponen las escalas de producción, la deficiente infraestructura física, la falta de asociatividad empresarial, la carencia de directivos con capacidad gerencial y pensamiento estratégico y la dificultad de cimentar la articulación del sector con la gran empresa y con los sistemas de compras.

Impacto de los desastres en las empresas

Los riesgos relacionados con desastres se podrían clasificar en dos grandes grupos: los intensivos y los extensivos. Los intensivos se refieren a eventos extremos relacionados con amenazas existentes, como, por ejemplo, terremotos o tsunamis de magnitudes catastróficas que, se estima, podrían ocurrir cada 500 o 1000 años. En otras palabras, es probable que aún no hayan ocurrido y su predicción se realiza por medios probabilistas.

Los extensivos, por su parte, se relacionan principalmente con eventos pequeños, localizados y altamente frecuentes como lo son las inundaciones, los deslizamientos, las remociones en masa, las sequías, los incendios forestales, entre otros fenómenos. En este último caso, el deterioro constante de los ecosistemas, la ampliación de las fronteras agropecuarias y la expansión de áreas urbanas incrementan los niveles de amenaza permanente ante eventos extensivos. En consecuencia, este tipo de riesgos influye de manera constante y radical en la reducción de la competitividad y, por ende, en el desarrollo local y nacional siendo las personas de las zonas rurales y urbanas de bajos ingresos, así como las pymes y el sector informal, los que asumen la mayoría de los costos de los desastres extensivos (Naciones Unidas, 2013).

Teniendo en cuenta la frecuencia y el impacto cada vez mayor, los riesgos relacionados con el cambio climático y los desastres naturales son una preocupación creciente para los líderes empresariales de todo el mundo. De acuerdo con el Informe Anual de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial, cuyos resultados se basan en los comentarios de los líderes empresariales, los principales riesgos globales considerados en términos de probabilidad e impacto son el clima extremo, el fracaso de la acción climática, el daño ambiental causado por el hombre, las enfermedades infecciosas y los riesgos ambientales (World Economic Forum, 2021). Sin embargo, a pesar de esta identificación de riesgos realizada por estos líderes de alto nivel, el conocimiento detallado sobre los riesgos ambientales que enfrenta el sector privado es escaso (Pathak & Ahmad, 2016).

Algunos documentos como el Informe de Evaluación Global sobre la Reducción del Riesgo de Desastres de 2013 (Naciones Unidas, 2013), el cual explora las razones por las que un mayor riesgo de desastres representa un creciente problema para la comunidad económica y empresarial y enfatiza en diferentes tipos de pérdidas que pueden llegar a percibir las empresas, destaca cuatro formas mediante los cuales los desastres perjudican los negocios (ver gráfica 1). Así mismo, aun cuando las empresas no experimentan pérdidas directas por los desastres, sí llegan a ver influenciadas e interrumpidas las operaciones por servicios que son gestionados por el sector público como lo son las vías, el transporte, la electricidad, el agua, la salud y la educación, entre otros.

Gráfica 1. Formas en las que los desastres perjudican los negocios

Sin embargo, las estimaciones sobre pérdidas por desastres son escasas y se caracterizan por una alta incertidumbre, incluso, con respecto a las pérdidas directas e indirectas mencionadas, y aún más para las estimaciones de pérdidas futuras. Excluyendo los modelos macroeconómicos y algunos análisis en corporaciones, las proyecciones de daños o pérdidas a nivel de empresa, por diferentes tipos de organización, por nivel de desarrollo del país, así como para las pequeñas y medianas empresas son escasas (Leitold et al., 2021). La mayoría de los análisis son empíricos y circunstanciales. Existen pocas investigaciones relacionadas con el análisis del fracaso de pymes y cómo los desastres fueron los impulsores de dicho fracaso en los países en desarrollo. Así mismo, la investigación sobre la resiliencia de las pymes se ha limitado hasta el momento a adoptar un enfoque relacionado con la organización y a asumir que los hallazgos podrían aplicarse al contexto de las pymes (PNUD, 2013; ERC, 2018 citado por UNDRR, Zodrow & Hendel-Blackford, 2020). Con respecto a Colombia no se evidencian estudios y/o análisis detallados sobre el impacto del cambio climático y los desastres naturales en las pymes que puedan relacionar los obstáculos de desarrollo o las tasas de cierre. De acuerdo con Naciones Unidas (2013) es más probable que un solo desastre elimine toda o una gran parte del capital de los productores del sector informal y de las pymes que se encuentren en zonas de alto riesgo. Entre tanto, es poco probable que estas organizaciones inviertan en planes de protección y de reducción del riesgo. Por el contrario, los grandes negocios mundiales o multinacionales podrían ser más resilientes a los desastres debido a que cuentan con instalaciones diversificadas, una buena cobertura de seguros, operaciones en varios países y regiones.

Resiliencia empresarial y continuidad del negocio en pymes

Entendiendo la importancia de las pymes en las economías a nivel mundial y cómo los desastres las afectan es primordial encontrar estrategias que permitan que las pequeñas y medianas empresas cuenten con herramientas no solo para la preparación o la respuesta ante emergencias, sino también para la recuperación y el retorno a las actividades productivas, de tal manera que incluyan mecanismos de prevención de desastres.

En el Marco de Sendai firmado en 2015 por los Estados miembros de las Naciones Unidas se estableció como objetivo, en términos generales, prevenir y reducir el grado de exposición a las amenazas y la vulnerabilidad a los desastres, aumentar la preparación para la respuesta y la recuperación y reforzar, de ese modo, la resiliencia. En este sentido, y con el fin de clarificar las recomendaciones, se hace necesario resaltar dos términos clave: resiliencia y recuperación. De acuerdo con Naciones Unidas, la resiliencia es “la capacidad de un sistema, comunidad o sociedad expuestos a peligros para resistir, absorber, acomodar, adaptar, transformar y recuperarse de los efectos de un peligro, de manera oportuna y eficiente, incluso, mediante la preservación y el restablecimiento de sus estructuras y funciones básicas esenciales a través de la gestión de riesgos”.

Del mismo modo, se define la recuperación como “el restablecimiento o la mejora de los medios de vida y la salud, así como de los bienes, sistemas y actividades económicas, físicas, sociales, culturales y ambientales de una comunidad o sociedad afectada por un desastre, en consonancia con los principios del desarrollo sostenible y el propósito de “reconstruir mejor”, para evitar o reducir el riesgo de desastres en el futuro” (UNDRR, Zodrow & Hendel-Blackford, 2020).

Es así como la resiliencia y la continuidad de las pymes que son afectadas o pueden verse afectadas por desastres resultan ser retos para las organizaciones, las cuales no solo deben recuperarse y adaptarse a las condiciones cambiantes, sino que, además, deben enfocar sus esfuerzos en transformarse y reconstruirse, no en el sentido de volver al mismo punto o momento en el que ocurrió la exposición a diferentes peligros, pero sí con miras a retornar en mejores condiciones, en cuanto a toda su gestión y adaptación. Este reto implica varios desafíos que dependen, en gran medida, dela forma como funcionan las organizaciones a nivel interno y de la identificación de las amenazas por desastres que pueden llegar a impactarla de forma directa o indirecta y cómo, con base en estas características, deben ser optimizadas y mejoradas las operaciones y la gestión para que exista una real adaptación. De acuerdo con varias publicaciones, las características especiales y muy comunes de un porcentaje importante de las pymes son las siguientes (ver tabla 1):

Tabla 1. Características y desafíos para pymes

Fuente: basado en Trenkle (2020); UNDRR, Zodrow & Hendel-Blackford (2020).

De acuerdo con la identificación de las características específicas de cada pyme, es necesario que se analice cómo un desastre determinado o una serie de eventos pueden afectar a cada uno de los procesos, así como la relación con los clientes, trabajadores, la movilización, la cadena de suministro, el acceso a recursos económicos, entre otros. Para ello, es necesario responder muchas preguntas como, por ejemplo: ¿está preparada la pyme para continuar con el negocio en caso de que ocurra un desastre en el territorio donde opera? o ¿los clientes, proveedores y partes interesadas tendrán dificultades para adquirir y/o abastecer los productos o servicios en caso de que ocurra un desastre? En este sentido, la principal tarea es la definición de planes y actividades para evitar o reducir las pérdidas y/o los cierres permanentes o prolongados de las operaciones de la pyme a causa de los efectos causados por los desastres.

Como se mencionó, también es clave la identificación de las amenazas y la valoración del nivel de riesgo ante desastres que pueden enfrentar las pymes en sus territorios o lugares de operación. Por esto es vital que los líderes de la organización conozcan detalladamente los estudios de análisis de amenazas y vulnerabilidad que se hayan realizado en sus áreas de operación y, así mismo, reconozcan el histórico de eventos de tipo ambiental al cual se han visto enfrentados en el pasado. Para el caso de Colombia, la información puede ser consultada en diferentes documentos como los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y los estudios de amenazas ambientales que hayan sido realizados por entidades de nivel gubernamental o privado como lo son la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD), el IDEAM, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, las gobernaciones, las alcaldías, las entidades no gubernamentales (ONG), entre otros. De esta manera, se tendrá claridad sobre cuál es la exposición y el grado de vulnerabilidad.

En concordancia con las amenazas, el nivel de vulnerabilidad y riesgo que se haya definido en el análisis interno y externo es recomendable que se enfatice en el desarrollo de diferentes estrategias. Es clave definir planes de mejora permanente que se adapten a las condiciones analizadas, las capacidades de la organización y la priorización de necesidades, ya que no se consigue resiliencia si no se mejora permanentemente.

De acuerdo con un estudio de Wedawatta & Ingirige (2012), se identifican cinco planes o estrategias clave para reducir el impacto y el nivel de los riesgos relacionados con desastres, según el nivel de resiliencia de la pyme. Estos son:

  1. Eliminar el riesgo, que puede incluir la minimización o eliminación de actividades productivas que tienen un impacto negativo.
  2. Transferir el riesgo, mediante la adquisición de seguros para la maquinaria, herramientas, edificaciones y recursos humanos.
  3. Explotar el riesgo, lo cual requiere un plan a largo o mediano plazo y va dirigido al uso de recursos abundantes para proteger aquellos menos abundantes. Esta estrategia puede incluir la elaboración de planes para la apertura de un nuevo negocio; la adquisición de sistemas de respaldo de recursos como agua, energía, hornos, etc.; la creación de copias de seguridad de la información, haciendo uso de nuevas tecnologías o adoptando lugares alternativos; el traslado de las instalaciones a lugares con menor vulnerabilidad frente a desastres; y la búsqueda de programas de financiación que apoyen pymes en la reducción de riesgo de desastres.
  4. Reducir el riesgo, mediante acciones a corto plazo dirigidas a la definición de planes de contingencia y emergencia; seguimiento a las condiciones naturales; elevación de los espacios de almacenamiento, equipos, herramientas, etc.; y participación en grupos o redes de apoyo en la reducción de riesgo de desastres.
  5. Aceptar el riesgo, lo cual aplica cuando las pymes reconocen el riesgo potencial porque ya han construido una alta resiliencia, cuentan con buenos recursos y planes de emergencia y recuperación en caso de que ocurra un desastre y, por lo tanto, tienen seguridad de que las actividades productivas no se verán afectadas por los eventos adversos.

Así mismo, Naciones Unidas indica que para fomentar y aumentar la resiliencia en pymes se requiere de dos grupos clave de actividades relacionadas (ver tabla 2). De este modo, el reto no solo recae sobre los líderes de las pymes, sino que es un desafío en conjunto con el gobierno, el sector financiero y el sector empresarial, de tal manera que se fomenten escenarios y se creen factores que lleven al éxito de estas organizaciones en la gestión del riesgo de desastres, la resiliencia y la continuidad de las operaciones.

Tabla 2. Elementos para aumentar la resiliencia en pymes.

En el mismo sentido se reconoce que las pymes, dentro de sus particularidades, también cuentan con ventajas en relación con la adaptación y la resiliencia que pueden potencializar si conocen el entorno. Las pymes pueden ser importantes impulsores de la adaptación de la sociedad, pues “es más probable que aprovechen las oportunidades y actúen como agentes de cambio desde la base” (Montmasson-Clair, G. et al., 2019, citado por UNDRR, Zodrow & Hendel-Blackford, 2020). Es así como una de las recomendaciones está enfocada en que los líderes de las pymes se vinculen a los diferentes programas de apoyo y a redes que puedan ayudarlos a fortalecer las capacidades a nivel del territorio y del sector económico. Del mismo modo, se insta a las grandes empresas que pueden tener planes mejor estructurados en la gestión de riesgo de desastres y mayor resiliencia a que apoyen en sus estrategias a las pymes que hacen parte de su cadena de suministros o de su cadena de valor, de tal manera que las fortalezcan y apoyen a alcanzar niveles avanzados de resiliencia.

En términos generales y como conclusión se puede afirmar que las pymes resultan ser un motor trascendental para el desarrollo local, regional y nacional por el inmenso aporte económico y social que le generan al país. Por lo anterior, resulta prioritario no solo que los gobiernos enfaticen en políticas y mecanismos que apoyen a las pymes en la reducción del riesgo (en todos los aspectos) sino que, a su vez, las empresas mismas incluyan dentro de sus prioridades la gestión del riesgo de desastres como un modelo que les ayude a mantenerse en el mercado y a evitar que pierdan su capacidad productiva en caso de verse enfrentadas, de manera directa o indirecta, a eventos adversos relacionados con los desastres.

Referencias

  • Espinosa, F. R., Molina, Z. A. M., & Vera-Colina, M. A. (2015). Fracaso empresarial de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Colombia. Suma de Negocios, 6(13), 29–41. https://doi.org/10.1016/j.sumneg.2015.08.003
  • Hernández, A., Marulanda, C. E., & López, M. (2014). Análisis de capacidades de gestión del conocimiento para la competitividad de pymes en Colombia. Información Tecnológica, 25(2), 111–122. https://doi.org/10.4067/S0718- 07642014000200013
  • Leitold, R., Garschagen, M., Tran, V., & Revilla Diez, J. (2021). Flood risk reduction and climate change adaptation of manufacturing firms: Global knowledge gaps and lessons from Ho Chi Minh City. International Journal of Disaster Risk Reduction, 61, 102351. https://doi.org/10.1016/J.IJDRR.2021.102351
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  • UNDRR, Zodrow, I., & Hendel-Blackford, S. (2020). Reducción del riesgo y construcción de resiliencia de las Pymes ante los desastres.
  • Wedawatta, G., & Ingirige, B. (2012). Resilience and adaptation of small and medium-sized enterprises to flood risk. Disaster Prevention and Management: An International Journal, 21(4), 474–488. https://doi.org/10.1108/09653561211256170
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