Explosión del depósito de combustible de un camión

Trabajo que realizaba

El trabajador era un soldador de 42 años. Llevaba dos semanas contratado en una pequeña empresa de construcción. Sus tareas las realizaba en el taller donde se estacionaba y reparaba la maquinaria pesada, soldando normalmente partes mecánicas de los vehículos.  La mañana del accidente el jefe del taller le indicó que soldara una chapa sobre el depósito de combustible de un camión. Con su escasa experiencia en la empresa, era la primera vez que realizaba ese trabajo.

Accidente

Se dirigió al camión estacionado, con el equipo de soldadura. Iba en mangas cortas y con pantalones ignífugos de su propiedad.  También llevaba guantes y pantalla facial.  Al instante de comenzar a soldar sobre el depósito se produjo una gran explosión. El gasoil en llamas le impregnó el pantalón y de inmediato, envuelto, en fuego trató de autoextinguirse rodando por el suelo, hasta que sus compañeros lograron apagarlo con extintores. Sufrió quemaduras muy graves con la consecuencia de una posterior declaración de incapacidad permanente.

Fuente: https://www.juntadeandalucia.es

Otras Circunstancias Relevantes

  • Existía una evaluación del riesgo del puesto de operario de taller, donde dentro de las tareas asignadas se incluían las soldaduras, incorporando una serie medidas genéricas, pero sin entrar en los riesgos propios de las labores que allí se realizaban.
  • La empresa documentó un certificado de entrega de EPP que no guardaban relación con la tarea a desarrollar (chaleco reflectante, casco…), pero no se le entregaban los equipos específicos de soldadura.

Causas

Del análisis de los datos se deducen las siguientes causas del accidente:

  • Almacenamiento de sustancias inflamables en coexistencia con focos de ignición sin el control preciso. La temperatura ambiental pudo influir en la formación de la atmósfera explosiva originada por los vapores inflamables procedentes del gasóleo contenido en el tanque. La explosión se produjo al realizar la soldadura.
  • Productos químicos inflamables o explosivos, en cualquier estado físico, cuyo control o eliminación no está garantizado.
  • Ausencia de vigilancia, control y dirección por persona competente. No se vigiló al trabajador durante la realización de la tarea, teniendo en cuenta además la poca experiencia que tenía en la empresa.
  • Operación inhabitual para el operario que la realiza, sea ordinaria o esporádica.
  • No identificación ni evaluación del riesgo que materializó el accidente; de la tarea concreta que se realizaba. Por tanto, no existía un plan de prevención con el procedimiento de trabajo necesario.
  • Formación e información inexistente sobre riesgos o medidas preventivas. No se dieron instrucciones al trabajador, que tampoco contaba con una formación suficiente. La empresa dio por suficiente que el operario tenía un ciclo formativo de soldadura; pero el servicio de prevención no le impartió la formación específica.
  • No poner a disposición de los trabajadores las prendas o equipos de protección necesarios o ser estos inadecuados o mal mantenidos, o no supervisar su correcta utilización. De todos los EPP necesarios para las soldaduras, según la evaluación de riesgos, lo único que le entregaron fueron la pantalla facial y los guantes de soldadura; pero no la mascarilla de protección respiratoria, el mandil, las polainas y las botas.
  • Ausencia de permisos y procedimientos de trabajo en intervenciones peligrosas (por ejemplo, soldaduras en zonas de riesgo, trabajos en tensión, espacios confinados etc.)

Pudo haberse evitado

El accidente se habría evitado si una persona responsable hubiera confirmado que el depósito estaba completamente vacío, limpio y que no existían gases inflamables antes de comenzar las tareas de soldadura. Debieron comprobarlo con la ayuda de un medidor de atmósferas peligrosas o explosímetro.

Si la empresa hubiera facilitado al trabajador gratuitamente los equipos de protección necesarios y además hubiera cumplido su obligación de velar por su efectiva utilización las consecuencias del accidente hubieran sido inferiores. En los trabajos en los que la magnitud del riesgo esté condicionada por la conducta del trabajador, es imprescindible seguir un procedimiento de trabajo donde se especifiquen claramente las medidas que deben tomarse. Las tareas peligrosas deben disponer de instrucciones por escrito. Así se facilitará tanto el aprendizaje como el control de su aplicación.

El procedimiento de trabajo tendría que haber incluido como realizar el vaciado, limpiado del depósito y comprobaciones posteriores.  La falta de formación específica, ausencia de protocolos e instrucciones escritas, certificados genéricos de entrega de EPP, todos esos defectos eran indicios suficientes de la falta de integración real de la prevención en la empresa, que entendía la prevención como un simple cumplimiento formal.

Fuente: Junta de Andalucía / https://www.juntadeandalucia.es