Gestión de los riesgos

SST y trabajo decente, elementos clave en la estrategia de creación de valor sostenible

Por Carolina Antolinez, Líder Técnica CCS; Diana Forero, Gerente de Comunicaciones CCS, Jacqueline Mesa;, Gerente Técnica CCS; Viviana Salamanca, Líder de Comunicaciones CCS. Cómo citar este artículo:Antolinez, Carolina; Forero, Diana; Mesa, Jacqueline; Salamanca, Viviana. Consejo Colombiano de Seguridad. SST y Trabajo Decente, elementos clave en la estrategia de creación de valor sostenible. Diciembre de 2023. https://ccs.org.co/portfolio/sst-y-trabajo-decente-elementos-clave-en-la-estrategia-de-creacion-de-valor-sostenible/ Las organizaciones, sin discriminar su tamaño, naturaleza o sector, están conformadas por personas. Más allá del nivel de avance tecnológico o automatización de procesos, son los seres humanos quienes toman las decisiones, programan máquinas y dispositivos, supervisan su funcionamiento, dan vida a la cultura corporativa y lideran el cumplimiento de los objetivos. La esencia de cualquier empresa, institución o entidad radica en las personas que la integran: desde la alta dirección hasta el personal de base, cada individuo aporta con su conocimiento, experiencia y perspectiva única. En consecuencia, la gestión y protección del capital humano desempeña un papel crucial en el éxito de las organizaciones y la continuidad de los negocios. En este sentido, la Seguridad y la Salud en el Trabajo (SST) y la promoción del trabajo decente se han convertido en dos elementos cruciales en la estrategia de creación de valor sostenible para las organizaciones. Hoy por hoy, estos aspectos van más allá de ser un requisito legal y ético, convirtiéndose en un pilar fundamental en las estrategias de sostenibilidad corporativa. “Un entorno de trabajo seguro y saludable reduce el absentismo laboral, aumenta la productividad, eleva la moral y la satisfacción de los empleados y reduce los costos asociados a accidentes y enfermedades laborales. Todo esto se traduce en una mayor atracción y retención de talento, una mejora en el desempeño empresarial (al tiempo que crea valor social representado por una mejor calidad de vida y bienestar para los trabajadores y sus familias), sumado al fortalecimiento de la reputación corporativa”, asegura Adriana Solano Luque, presidenta ejecutiva del Consejo Colombiano de Seguridad (CCS). Por el contrario, una gestión deficiente en el cuidado y protección de los trabajadores puede acarrearle a una empresa pérdida de mercados, desconfianza, socavo de su legitimidad e, incluso, la imposibilidad de continuar operando; y, en un caso extremo, sanciones y multas. A esto se añade un nuevo desafío: las empresas, como actores clave del desarrollo económico, están llamadas a promover el trabajo decente, uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. En un mundo con una creciente expansión demográfica, las organizaciones deben apostar por la creación de oportunidades de empleo que no solo logren absorber la creciente fuerza laboral, sino que también ayuden a las personas a mejorar su calidad de vida y a romper los ciclos de pobreza y exclusión. Las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que, para 2023, se ontuvo un déficit global de empleo de 453 millones de personas, lo que constituye un 11,7 % de la población en edad laboral. Este porcentaje se eleva al 14,5 % en el caso de las mujeres y alcanza un 25,7 % en países de bajos ingresos. Por ello, se insta a las empresas a garantizar condiciones dignas de empleo, tanto a sus trabajadores directos como en sus cadenas de suministro y erradicar prácticas que pongan en peligro los derechos laborales, fomentar la contratación de nueva mano de obra, especialmente entre grupos en situación de vulnerabilidad como jóvenes, mujeres y migrantes. “No es casualidad que la SST y el trabajo decente aparezcan de forma destacada y recurrente en el listado de los asuntos materiales (o aspectos de mayor relevancia) que, hoy por hoy, guían la estrategia de sostenibilidad de las empresas”, menciona Solano Luque Para la muestra, un estudio adelantado este año por la firma global de auditoría y consultoría KPMG sobre reportes de sostenibilidad en Latinoamérica, que consultó a 1.000 empresas de la región, evidencia que el 35 % de las organizaciones consultadas aborda la problemática de los riesgos sociales en sus reportes de sostenibilidad y que los elementos generalmente cubiertos tienen que ver con cuestiones de seguridad y salud en el trabajo, condiciones laborales y relaciones con la comunidad, siendo estos asuntos “cruciales para la mayoría de las empresas y sus negocios”, como lo indica la firma. Así mismo, el informe ‘Tendencias en informes de sostenibilidad para 2023’ encontró que entre los asuntos materiales más relevantes para las compañías están la Seguridad y la Salud en el Trabajo, las relaciones con proveedores, los derechos humanos, la inversión en la comunidad, el bienestar de los empleados, la diversidad y la inclusión. De otro lado, dentro de los criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) que los inversionistas y fondos de capital tienen en cuenta a la hora de otorgar apalancamiento financiero, se está tomando muy en cuenta el desempeño de las organizaciones en temas que incluyen (tan solo en el ámbito social) salud y bienestar; desarrollo de capital humano; condiciones laborales; abastecimiento ético de la cadena de suministro (con énfasis en la lucha contra la esclavitud moderna y el trabajo infantil); respeto de los derechos humanos en las instalaciones de la empresa y de los proveedores y contratistas; equidad de género, diversidad e igualdad de oportunidades en el lugar de trabajo, entre otros. “Así, en la medida en que una organización sea capaz de identificar y gestionar los riesgos derivados de sus actividades y operaciones en dichos ámbitos y de aprovechar las oportunidades que emergen de allí, podrá crear valor para sí misma y para la sociedad”, asegura Solano Luque. Por eso, considera clave impulsar “la filosofía de poner a las personas en el centro de las estrategias corporativas, partiendo de la base de que la salud, la seguridad y el bienestar en el trabajo son pilares de la sostenibilidad”. Para ello, desde su Declaración de Sostenibilidad, el Consejo Colombiano de Seguridad (CCS) insta a trabajar de la mano con las empresas, las cadenas de suministro, las agremiaciones y el sector público para impulsar las mejores prácticas de gestión económica, ambiental, social y de gobierno corporativo que conduzcan a la creación

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Eventos Natech y sus lecciones aprendidas

Por María Camila Suárez Paba Ingeniera Química / Magíster en Ingeniería Química / Doctora en Ingeniería – Universidad de Kioto (Japón) / Conocimiento y experiencia en desastres naturales que desencadenan accidentes industriales (Natech), medidas de prevención y mitigación para mejorar la capacidad de recuperación territorial a los riesgos Natech, seguridad de procesos y análisis cuantitativos de riesgos / Bogotá, Colombia / 2020. Cómo citar este artículo:Suárez, M. 2021. Eventos Natech y sus lecciones aprendidas. Revista Protección & Seguridad No. 397 pág. 12 – 15. Consejo Colombiano de Seguridad. https://ccs.org.co/portfolio/estrategias-de-responsabilidad-social-y-sostenibilidad-ambiental-en-hidrocarburos/ Los eventos o desastres naturales que desencadenan accidentes tecnológicos y que implican la liberación de materiales peligrosos son conocidos como Natechs (Natural hazard triggered technological accidents) (Ana Maria Cruz, Steinberg, Vetere Arellano, Nordvik, & Pisano, 2004; Showalter & Myers, 1994). Estos accidentes representan una gran amenaza para la sociedad debido a la severidad de sus consecuencias, que pueden dar lugar a eventos secundarios como incendios, explosiones y nubes tóxicas. Los Natech se consideran eventos de alta consecuencia y baja probabilidad (Cozzani et al., 2014). A pesar de lo anterior, estudios científicos han demostrado un aumento en la frecuencia de ocurrencia y severidad de dichos eventos (Ana Maria Cruz et al., 2004; Lindell & Perry, 1996; Young, Balluz, & Malilay, 2004), además de un crecimiento en el número de accidentes Natech reportados, representando del 3 al 7 % de todas las emisiones de materiales peligrosos en las bases de datos de accidentes químicos en los Estados Unidos, Europa y Japón (Kiyohara, 2016; Krausmann, Renni, Campedel, & Cozzani, 2011; Rasmussen, 1995; Sengul, Santella, Steinberg, & Cruz, 2012). Estas tendencias han generado una preocupación generalizada relacionada también con el incremento en la severidad de los desastres naturales reportados y un aumento en el número de accidentes tecnológicos (@MunichRe, 2019; EMDAT, 2019). El impacto de los escenarios Natech puede ser devastador debido a la probabilidad de generar accidentes múltiples y liberaciones de materiales peligrosos simultáneas, con la potencialidad de dañar los sistemas de suministro (e.g. agua, electricidad, gas). Además, tienen la capacidad de afectar grandes extensiones del territorio, generando impactos sociales, ambientales y económicos significativos y de largo plazo. Es por esta razón que la preocupación de los gobiernos se agudiza cuando se considera que, en general, hay una mayor densidad poblacional, más industrias y más infraestructura en riesgo (Krausmann, Cruz, & Salzano, 2017; Mileti, 1999). Tabla 1. Ejemplos de eventos Natech En general, el retorno de experiencias de los eventos Natech ha dejado varias lecciones aprendidas que apuntan, sobre todo, a mejorar y fortalecer los niveles de preparación y prevención. Uno de los primeros y más importantes aspectos es la necesidad de consolidar sistemas de registro de accidentes Natech que permitan enriquecer y optimizar el proceso de aprehensión de dichos accidentes y apoyar la toma de decisiones para una adecuada gestión de riesgo Natech. También se ha determinado que las instalaciones industriales que no han contemplado el potencial impacto de los eventos naturales dentro de su diseño estructural y de equipos de proceso han te nido afectaciones de mayor envergadura que aquellas que sí lo han contemplado. Adicionalmente, se ha identificado como punto focal la necesidad de fortalecer la implementación de las normas de seguridad que contemplen las particularidades de los escenarios Natech. Sumado a lo anterior, también es evidente la necesidad de generar lineamientos que soporten una adecuada gestión deriesgo Natech (Krausmann et al., 2017). Otra de las lecciones aprendidas está asociada a la respuesta a emergencias de estos eventos. Se ha identificado que las industrias carecen de planes de atención de emergencias que contemplen grupos de atención diversificados para atender, tanto el desastre natural como al accidente tecnológico que implica la liberación de materiales peligrosos. Adicionalmente, los planes de atención a emergencias están diseñados para utilizar las líneas de suministro externas y no se contempla la falla de los sistemas de respuesta durante un desastre natural. Por lo tanto, se ha evidenciado que las instalaciones industriales tienden a depender de equipos externos de respuesta a emergencias (e.g. bomberos, unidades de gestión de riesgos). Por lo anterior, también se ha destacado la importancia de las medidas blandas como estrategias de preparación y prevención que podrían contribuir a una mejor capacidad de respuesta, mejorar la interacción entre las partes interesadas y mitigar la severidad de las consecuencias (Menoni, 2001). Desde un punto de vista más técnico, a pesar de que las consecuencias de los Natech pueden variar sustancialmente debido al evento natural desencadenante, se ha determinado que los equipos de proceso más vulnerables a eventos Natech son las tuberías de transporte y los tanques de almacenamiento. Los tanques de almacenamiento atmosférico son especialmente vulnerables a terremotos, inundaciones y rayos (Krausmann et al., 2017; Krausmann et al., 2011). Debido a que este tipo de tanques suelen almacenar grandes cantidades de líquidos inflamables derivados del petróleo, tienen una mayor probabilidad de ignición (Krausmann et al., 2017). Las tuberías por su parte se han visto gravemente afectadas, especialmente por eventos meteorológicos y terremotos (Girgin & Krausmann, 2016; Piccinelli & Krausmann, 2013). En general, un desconocimiento de las necesidades de seguridad específicas para los escenarios Natech y una limitada evaluación de dichos riesgos ha contribuido a que las industrias tengan bajos niveles de preparación. Referencias ◥ @MunichRe. (2019). The natural disasters of 2018 in figures | Munich Re. Retrieved from https://www.munichre.com/topics-online/en/climate-change-and-natural-disasters/natural-disasters/the-naturaldisasters-of-2018-in-figures.html◥ Cozzani, V., Antonioni, G., Landucci, G., Tugnoli, A., Bonvicini, S., & Spadoni, G. (2014). Quantitative assessment of domino and NaTech scenarios in complex industrial areas. Journal of Loss Prevention in the Process Industries, 28(Supplement C), 10-22. doi:https://doi.org/10.1016/j.jlp.2013.07.009◥ Cruz, A. M., & Krausmann, E. (2008). Damage to offshore oil and gas facilities following hurricanes Katrina and Rita: An overview. Journal of Loss Prevention in the Process Industries, 21(6), 620-626. doi:10.1016/j.jlp.2008.04.008◥ Cruz, A. M., & Krausmann, E. (2009). Hazardous-materials releases from offshore oil and gas facilities and emergency response following Hurricanes Katrina and Rita. Journal of Loss Prevention in the Process Industries, 22, 59-65.◥ Cruz, A. M., & Steinberg, L. J. (2005). Industry Preparedness for Earthquakes and Earthquake-Triggered Hazmat

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El puesto de trabajo como parte de la gestión del cambio organizacional

Por Sandra Liliana Joaqui Galindo / Fisioterapeuta / Especialista en Ergonomía / Especialista en Docencia Universitaria / Especialista en Higiene y Salud Ocupacional / M.Sc. Docencia e Investigación / M.Sc. Salud y Seguridad en el Trabajo / Estudiante de primer año de Doctorado en Humanidades, Humanismo y Persona / Instructora Certificada en CIF por la OPS y el Ministerio de Protección Social / Bogotá, Colombia / Diciembre 2020. Cómo citar este artículo:Joaqui, s. 2020. El puesto de trabajo como parte de la gestión del cambio organizacional. Revista Protección & Seguridad No. 395 pág. 56 – 59. Consejo Colombiano de Seguridad. https://ccs.org.co/portfolio/el-puesto-de-trabajo-como-parte-de-la-gestion-del-cambio-organizacional/ Introducción Una organización es una entidad social y cultural, conformada por individuos y grupos; gracias a las interacciones entre una organización y el entorno externo tiene como propósito el cumplimiento de una meta, a partir de la ejecución de diferentes funciones y actividades previamente planificadas y estructuradas (Daft, 2019, p. 13). Actualmente, las organizaciones se enfrentan. entre otros, a factores como la globalización, la competencia intensa, los movimientos ambientalistas y el Big Data; por ser sistemas abiertos y complejos, las organizaciones evolucionan para desarrollar procesos adaptativos según las demandas del mercado, convirtiendo a la gestión de cambio organizacional en un proceso sistemático, continuo e integral para alcanzar los objetivos de un proyecto desde las dimensiones humanas (individuales- grupales) y organizacionales con sus respectivas etapas asociadas a variables como resistencia al cambio, planeación y estrategia, liderazgo, cultura e innovación (HRM, 2020; Suárez-Campas et al., 2020, p. 71,79). Dentro de la gestión del cambio, uno de los aspectos que más adaptación tiene al interior de las organizaciones (micro-entorno), resultado de los objetivos o metas de producción, las condiciones de ejecución y exigencias de la tarea, es la actividad de trabajo, mediada por las interacciones que se generan en cada uno de los elementos que conforman el sistema ergonómico (SE) e influenciadas por los factores del macro entorno: político-legales, económico-financieros, socio-culturales, tecnológico- científicos, ecológico-geográficos (PESTE). El SE está integrado por: ◥ Ser humano / trabajador: persona con capacidades, habilidades, experiencia y dimensiones biológicas, socioculturales y afectivas. Es quien ejecuta la actividad de trabajo.◥ Objeto / máquina/ artefacto: herramientas, equipos, utensilios. Medios para la realización de la actividad de trabajo.◥ Espacio físico: se encuentra la persona, los equipos / maquinaria / herramientas y se hacen presentes las condiciones ambientales. Área o lugar donde se desarrolla la actividad de trabajo. Estas interacciones generan resultados sobre los indicadores de bienestar (satisfacción, salud y seguridad) y técnicos (calidad, innovación, productividad). La figura 1 esquematiza el SE y su relación con el micro y macro-entorno. La actividad de trabajo se desarrolla en un puesto de trabajo (PT), su definición trasciende la relación hombre-máquina y debe ser vista como una unidad de análisis o un subsistema de este micro- entorno. El PT es la interacción de varios elementos y permite cumplir con los propósitos establecidos por la organización. El PT está conformado por el ser humano / trabajador, maquinaria / equipos / herramientas, espacio físico de trabajo, condiciones ambientales y condiciones organizacionales; de ahí la importancia de una constante evaluación de puesto de trabajo (EPT) en cada una de las etapas de la gestión del cambio organizacional (actual, transición y estado futuro), que a su vez debe ser desarrollada como un proceso sistemático, articulado al Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST) y realizado desde una perspectiva ergonómica. del dominio de la ergonomía física y necesario para la prevención de riesgos, desdibuja otras interacciones de tipo organizacional, cognitivo, ambiental y sociocultural; otra situación evidente al interior de las organizaciones es el desarrollo de EPT, una vez se han realizado adaptaciones a maquinaria, la generación de nuevas tareas en el proceso de trabajo o la nueva producción de materiales, situaciones que influyen en la ejecución de la actividad y, en consecuencia, en los indicadores de bienestar y técnicos propios del proceso de trabajo. Es oportuno recordar que el proceso de trabajo está conformado por cuatro elementos: el objeto de trabajo, los medios de trabajo, la actividad humana y la división y organización del trabajo; elementos que interactúan entre sí y están presentes en el SE, razón por la cual una EPT debe realizarse desde una visión sistémica. La ergonomía como aliada en la gestión del cambio organizacional De manera general, la ergonomía es una disciplina científica relacionada con la comprensión de las interacciones entre humanos y otros elementos de un sistema, tiene un carácter holístico y permite optimizar el bienestar humano y el desempeño de los sistemas en su conjunto (International Ergonomics Association, 2020). En consecuencia, la ergonomía no puede limitarse a la evaluación de aspectos biomecánicos como posturas, movimientos y requerimientos de fuerza o aspectos antropométricos como alcances, anchuras y perímetros; se reitera la importancia de su análisis, sin embargo, el análisis de estos fuera de los otros elementos que conforman el PT brindan una visión fragmentada y hace que las acciones de intervención se realicen de manera puntual y no integral. Existen varias clasificaciones de la ergonomía, según sus dominios, abordaje, perspectiva o finalidad. Para el presente artículo, se tomará como referencia la clasificación según su aplicación: ergonomía preventiva o de concepción y ergonomía correctiva o de intervención, haciendo énfasis en la primera, por ser elemento clave en la gestión del cambio. Según Estrada (2011, pp. 8-9), se definen así: ◥ Ergonomía preventiva: es la que actúa en la fase de concepción de un proceso productivo, puesto de trabajo o un producto, donde es necesario definir todos aquellos factores que tienen que ver con el control de los riesgos posibles y la interacción del ser humano.◥ Ergonomía correctiva: rediseño o cambios parciales de objetos y puestos de trabajo debidos a las inconsistencias que se presentan. Ergonomía preventiva o de concepción, el deber ser en la gestión del cambio La ergonomía de concepción debe estar presente al desarrollar cualquier diseño, implementación o sustitución de un insumo o medio de trabajo, el cambio de una actividad o el traslado a nuevas instalaciones. Lo anterior, permitirá

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Aplicación de la gestión de riesgos en el sector empresarial

Por Carlos Andrés Torres Arredondo / Sargento Cuerpo Oficial de Bomberos Bogotá / Oficial de Seguridad Equipo de Rescate COL- 1 Clasificado por Naciones Unidas / Profesional en Contaduría Pública / Especialista en Alta Gerencia / Bogotá, Colombia/ octubre de 2020. Cómo citar este artículo:Torres, C. (2020). Aplicación de la gestión de riesgos en el sector empresarial. Revista Protección & Seguridad No. 394 pág. 83-85. Consejo Colombiano de Seguridad. https://ccs.org.co/portfolio/aplicacion-de-la-gestion-de-riesgos-en-el-sector-empresarial/ El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, el cual fue adoptado en la tercera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas celebrada en Sendai (Japón), el 18 de marzo de 2015, fue incluido en nuestro país en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 donde podemos identificar el componente de gestión de riesgos y desastres así como los procesos de conocimiento, reducción y manejo, establecidos en la Ley 1523 de 2012 por la cual se adopta la Política Nacional de Gestión de Riesgo, Desastre y Cambio Climático y en la ley 1575 de 2012, Ley General de Bomberos de Colombia. Estos a su vez están alineados a los compromisos establecidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados a nuestro campo de acción como entidad del Distrito Capital, cuya misión es proteger la vida, el ambiente y el patrimonio de la población de Bogotá, mediante la atención y gestión del riesgo en incendios, rescates, incidentes con materiales peligrosos y otras emergencias, de manera segura, eficiente, con sentido de responsabilidad social, fundamentadas en la excelencia institucional del talento humano, en donde la gestión de riesgo se convierte en nuestro pilar fundamental para la reducción de la mortalidad, de las afectaciones de personas por desastres, la reducción de las afectaciones a infraestructura y servicios básicos, entre otros. El Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá ha establecido estrategias para abordar a todos los sectores que desarrollan actividades en la ciudad y que de acuerdo con estadísticas de servicios prestados por la entidad y analizados en los escenarios de riesgos, merecen un trato específico a la hora no solo del manejo de la emergencia ya materializada, sino desde el proceso completo de la gestión de riesgo. En el sector empresarial se requiere que exista corresponsabilidad del riesgo, es así como es responsabilidad de las empresas implementar la gestión del riesgo de desastres a los procesos establecidos en cada una de sus actividades. Se debe sensibilizar y capacitar a sus empleados y clientes, con la finalidad de reducir de manera sustancial el riesgo de desastres y de las pérdidas ocasionadas por estos, tanto en vidas, medios de subsistencia y salud, como en bienes económicos, físicos, sociales, culturales y ambientales de las personas, las empresas y las comunidades. Iniciemos con la gestión de riesgos, desde el conocimiento, con algunas preguntas: Es importante recordar que para esto se debe hacer un análisis y evaluación del riesgo, considerando las causas y fuentes de riesgo, sus consecuencias y la probabilidad de que dichas consecuencias puedan ocurrir. ◥ ¿Mi empresa puede estar ubicada en zonas de amenaza y es vulnerable?◥ ¿Qué riesgos externos tengo?◥ ¿Qué riesgos internos tengo? ¿Están separados adecuadamente todos los procesos para no ocasionar un incendio o todos los procesos están juntos?◥ ¿Mi empresa cumple con las normas de seguridad humana y contra incendios de acuerdo con el uso establecido en Colombia?◥ ¿Mis empleados están capacitados como brigadistas certificados según la normatividad? Continuemos con la reducción de riesgos Son aquellas medidas de mitigación y prevención, de las cuales hacen parte la intervención correctiva del riesgo existente, la intervención prospectiva de un nuevo riesgo y la protección financiera. Todo lo que identifique como amenazas y riesgos en el pilar del conocimiento se debe mitigar y reducir al máximo interviniendo en las condiciones de amenaza o prevenir evitando o neutralizando la amenaza con una intervención prospectiva que requiere de inversiones económicas, las cuales garantizarán que no ocurra una emergencia. Es necesario saber que, si la empresa no cuenta con la instalación de sistemas de protección contra incendio, no cuenta con extintores y en el proceso es vulnerable a que exista incendio, la responsabilidad del empresario es mitigar o prevenir. Este es un preámbulo de lo requerido a cada una de las empresas: diseñar el manual de seguridad y salud en el trabajo, contar un plan de emergencia, plan de evacuación, plan de contingencia y estructura de respuesta por parte de brigadas certificadas de acuerdo con la resolución 256 del 2014, conocer y aplicar adecuadamente procedimientos establecidos, garantizar las condiciones óptimas de seguridad a los empleados y visitantes, contar con la señalización que realmente guíe en caso de emergencia a quienes se encuentran en las instalaciones. Terminemos con el manejo de desastres Lo primero que debemos decir es que el objetivo inicial en la gestión de riesgos es que no se materialicen las amenazas y los riesgos, y es aquí en donde el actuar es fundamental, la brigada deberá estar preparada, con los recursos de actuación listos y tener claro desde cómo actuar en el momento de la detección, de la alarma, de la evacuación y atención inicial de la emergencia (respuesta), recordando que deben llamar al 123 desde la fase inicial. Concluyamos con la rehabilitación, entendida como el volver a las condiciones normales de vida, reparando y reconstruyendo todo lo afectado, los bienes y servicios interrumpidos o deteriorados, y reestablecer el desarrollo económico y social de la comunidad afectada. Es por eso por lo que la corresponsabilidad del riesgo es fundamental, las empresas al implementar todo lo relacionado con gestión de riesgos y desastres está aportando al cumplimiento de metas distritales, nacionales y globalmente armonizadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Marco de Sendai. El Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá, a traves de la Subdirección de Gestión de Riesgos, continuará fortaleciendo desde la identificación de escenarios de riesgos, análisis de casos de estudio, investigación e innovación, formulación de normativa, elaboración de procedimientos, asesoramiento, revisión y seguimiento a las emergencias presentadas en el sector empresarial, con la finalidad de reducir desastres que afectan a

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Programa de Gestión de Sustancias Químicas de Uso Industrial

Por Giovany Sánchez Casallas / Consejo Colombiano de Seguridad / Noviembre 2019 Cómo citar este artículo:Sánchez, G. (2019). Programa de Gestión de Sustancias Químicas de Uso Industrial. Revista Protección & Seguridad No. 391 pág. 54-60. Consejo Colombiano de Seguridad. https://ccs.org.co/portfolio/programa-de-gestion-de-sustancias-quimicas-de-uso-industrial/ El Enfoque Estratégico para la Gestión de Productos Químicos a nivel internacional (SAICM por su sigla en inglés) es una iniciativa colectiva destinada a la protección del medio ambiente y la salud humana, donde se reconoce la contribución que hacen los productos químicos a la sociedad y a la economía moderna, y también la amenaza que representa para el desarrollo sostenible la imposibilidad de gestionar correctamente los productos químicos. La Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo realizada en 1992, es un ejemplo claro sobre la gestión que se ha realizado. Busca establecer una alianza mundial y equitativa para la creación de nuevos niveles de cooperación entre estados, sectores claves de la sociedad y las personas, para de esta manera alcanzar nuevos acuerdos internacionales en los que se respeten los intereses de todos, promoviendo a la vez la protección del sistema ambiental (Naciones Unidas, 1992). Desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en 1992, en la que se adoptaron la Declaración y la Agenda 21 de Río, se ha hecho bastantes cosas para mejorar la gestión de los productos químicos, entre estas: se ha proporcionado mayor información sobre productos químicos y estos han sido evaluados a nivel nacional e internacional, además, se han desarrollado nuevas herramientas como el Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos (SGA) y los Registros de Liberación y Transferencia de Contaminantes (RETC). La industria ha desarrollado y ampliado sus propios programas para contribuir a una mejor gestión de los productos químicos en varios países, y ahora hay además movimientos de interés público activos bien informados que promueven la conciencia y las buenas prácticas con respecto a las sustancias químicas. Sin embargo, se reconoce que: a) El marco de política internacional existente para productos químicos no está totalmente construido y necesita ser fortalecida aún más;b) La implementación de políticas internacionales establecidas es desigual;c) La coherencia y las sinergias entre las instituciones y los procesos existentes no están completamente desarrollados y deberían mejorarse aún más;d) A menudo hay información limitada o nula sobre muchos productos químicos actualmente en uso y, a menudo acceso limitado o nulo a la información que ya existe;e) Muchos países carecen de la capacidad para gestionar los productos químicos a nivel nacional, subregional, regional y mundial;f) Hay recursos inadecuados disponibles para abordar los problemas de seguridad química en muchos países, en particular para cerrar la brecha cada vez mayor entre los países desarrollados y los países en desarrollo y con economías en transición (SAICM; UNEP; World Health Organization, 2002). El objetivo del programa es lograr la gestión racional de los productos químicos durante todo su ciclo de vida, de manera que para el 2020 los productos químicos que se usen generen una disminución en los efectos adversos sobre la salud y el medio ambiente (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 2007). En Colombia este proceso se lleva a cabo mediante el acceso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con el fin de reflexionar y hacer aportes frente al enorme desafío en el área ambiental, sustancias químicas y gestión integral de residuos; además de otras acciones que han permitido el desarrollo de esta iniciativa. Desde hace más de cinco años Colombia ha estado participando en el proceso, y ha considerado las recomendaciones de la OCDE para la implementación en el país de 74 de las 230 directrices, cabe destacar que esta organización simplemente hace las recomendaciones y el país toma la mejor decisión sobre como cumplirlas (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2016). Los siguientes son los ejes de trabajo relativos al proceso de adhesión en químicos: En Colombia se está adelantando la implementación de dos programas principales para la gestiónde sustancias químicas. Será reglamentado inicialmente por un decreto marco, el cual al momento de realización del presente artículo se encuentra en proceso de revisión conjunta entre el Gobierno Nacional y los principales gremios de la industria química nacional: “Proyecto de Decreto – SQUI: por el cual se reglamenta la gestión integral de las sustancias químicas de uso industrial”, cuyos instrumentos principales son: ◥ Registro de sustancias químicas de uso industrial.◥ Evaluación del riesgo para la salud o para el ambiente, de acuerdo con el uso específico.◥ Programas de reducción y manejo del riesgo para el ambiente o para la salud. De acuerdo con la más reciente versión del proyecto de decreto que se hizo pública en el mes de septiembre del año 2018: El Registro de Sustancias Químicas de Uso Industrial es un mecanismo de captura de información que tiene como fin, identificar y contar con información actualizada de las sustancias químicas de uso industrial que se comercialicen en el país. Con este propósito, los fabricantes o importadores de sustancias químicas de uso industrial deberán incorporar al registro, información sobre la identificación, clasificación de los peligros de dichas sustancias y el uso específico de las mismas, entre otra que se determine (Ministerio de Salud y Protección Social; Ministerio del Trabajo; Ministerio de Comercio, Industria y Turismo; Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2018). Se deberán registrar aquellas sustancias químicas de uso industrial que no hayan sido reguladas previamente y que cumplan con lo dispuesto en el Anexo 1 del Proyecto de Decreto (ver ilustración). Para efectos de la identificación y clasificación de peligros se deberá aplicar el Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos (SGA) de la Organización de las Naciones Unidas, sexta edición revisada y publicada en 2015, acogida a través del Decreto 1496 de 2018 del Ministerio del Trabajo. Todos los fabricantes o importadores de las sustancias químicas de uso industrial que se encuentren dentro del ámbito de aplicación del decreto marco deberán contar con una evaluación de riesgo

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Jerarquía de controles para reducir la exposición a productos químicos

Por Andrés Camilo Hernández Salamanca / Asesor Técnico de CISPROQUIM® / Consejo Colombiano de Seguridad (CCS) / enero 2020 / Bogotá, Colombia. Cómo citar este artículo:Hernández,AO. (2020). Jerarquía de controles para reducir la exposición a productos químicos. Revista Protección & Seguridad. pág. 47-54. Consejo Colombiano de Seguridad. https://ccs.org.co/portfolio/jerarquia-de-controles-para-reducir-la-exposicion-a-productos-quimicos/ Introducción Dentro de la gestión que realiza una empresa, sin importar su actividad económica, debe garantizar diferentes factores como el cumplimiento de estándares de calidad, el aumento de la productividad, manejar una imagen favorable interna y externa, proporcionar un ambiente seguro, entre otros; sin embargo, cuando se trata de compañías las cuales producen, manejan, distribuyen, almacenan o dentro de su proceso está involucrada una sustancia química, toma gran importancia el propender por un ambiente seguro debido a que los productos y/o las sustancias químicas pueden presentar características intrínsecas que tengan algún potencial de causar afectaciones a la salud de los trabajadores, al ambiente o a las instalaciones (Martín Penella, 2014). En consecuencia, dentro de una empresa que en sus actividades exponga a los trabajadores a productos químicos, se debe realizar una gestión detallada referente a la seguridad y salud en el trabajo, la cual esté directamente enfocada en la higiene industrial, la seguridad industrial y la seguridad de procesos, y que permita informar, capacitar, proteger y brindar un entorno seguro y saludable a los trabajadores (Organización Internacional del Trabajo, 2014). Por esa razón, teniendo en cuenta la normatividad colombiana relacionada con el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, en el artículo 2.2.4.6.7. del Decreto 1072 de 2015 del Ministerio del Trabajo, se establece que las empresas dentro de su Política de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) deben tener como uno de los objetivos el de “realizar la identificación de los peligros, evaluar y valorar los riesgos y establecer los respectivos controles”, con el fin de proteger la seguridad y la salud de todos los trabajadores (Ministerio del Trabajo, 2017). De esta forma, como primer paso se debe realizar una búsqueda detallada de todas las situaciones o fuentes las cuales podrían causar daños a los trabajadores tales como lesiones, accidentes, enfermedades laborales e incluso fatalidades. Es por esto que se hace determinante realizar una adecuada observación, inspección y auditorias del sitio de trabajo, un análisis de seguridad laboral, un análisis de accidente previos, entre otras alternativas que permitan identificar los peligros a los cuales están expuestos los trabajadores (EMC Insurance Companies, 2013). Seguido a eso, se hace indispensable realizar una evaluación del riesgo que tiene cierto peligro sobre el trabajador, teniendo en cuenta factores como la probabilidad de que ocurran y el impacto que tienen en caso de que se presente el evento; dando como resultado generalmente una matriz que determina el nivel de riesgo y lo cataloga como bajo, moderado o alto. Determinación de controles Al tener identificados los peligros y evaluar los riesgos a los cuales están expuestos los trabajadores, se deben tomar una serie de medidas tanto preventivas como correctivas, las cuales permitan controlar los peligros identificados y corregir las condiciones inseguras en los lugares de trabajo; considerando que al momento de establecer los controles se deben priorizar aquellos riesgos valorados como moderados y altos (“Controlling risks – WorkSafeBC,” n.d.). En la figura 1, se ilustra un ejemplo de matriz de evaluación de riesgos y se señalan los niveles que deben ser prioritarios para su control. Figura 1. Matriz de evaluación de riesgos. Fuente (adaptado de): Controlling risks – WorkSafeBC. (n.d.). De manera que, para realizar el control de los riesgos valorados, como primera medida se debe establecer si los controles que actualmente se están ejecutando dentro de la compañía son los adecuados para reducir o mitigar la exposición de los trabajadores a los peligros, o si por el contrario se requiere de la implementación de nuevos controles más eficaces para la prevención de enfermedades laborales o incidentes. Debido a lo anterior, en caso de que se requiera de nuevos controles, se debe realizar una búsqueda exhaustiva de todas las posibilidades que se puedan aplicar para realizar esta labor. Sin embargo, se puede llegar a tener un sinnúmero de opciones por las cuales se puede abordar el riesgo, y por esta razón en ocasiones existe la probabilidad de seleccionar un control que no proteja de forma efectiva al trabajador. Jerarquía de controles Por consiguiente, antes de seleccionar el control que sea más idóneo, se debe tener en cuenta toda la reglamentación pertinente en la cual se indique de forma específica la manera o el método con el cual se debe hacer el tratamiento y el control de los riesgos (Canadian Centre for Occupational Health and Safety, 2018). Si no existe alguna normatividad que regule el peligro a controlar, se debe adoptar una metodología la cual de forma sistémica permita aplicar un orden de prioridades en la búsqueda de medidas de control y de esta manera aumentar la protección, la seguridad y la salud a los trabajadores; en ese sentido se ha instaurado la jerarquía de controles de riesgos la cual clasifica los posibles controles en un orden decreciente según su efectividad. La jerarquía de controles define cinco herramientas que se encuentran posicionadas de acuerdo a un orden de prioridad con el objetivo de reducir los riesgos al nivel más bajo posible, de ahí que, según la jerarquía de controles, la medida con mayor efectividad es la eliminación de los peligros y la medida que tiene un menor grado de efectividad es la protección de los trabajadores al peligro por medio de Elementos de Protección Personal (EPP). Del mismo modo, a fin de establecer la funcionalidad de los diferentes tipos de controles, se ha planteado una clasificación la cual agrupa varios controles dependiendo de la causa o fuente a la cual se le va a aplicar el control; por un lado, se tienen los “controles duros” los cuales están directamente enfocados a realizar la eliminación o la reducción del peligro, y se encuentran conformados por los controles denominados como “Eliminación”, “Sustitución” y “Controles de ingeniería”;

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Estrategia público-privada para la reducción de riesgos de desastres ARISE

Por: Yezid Fernando Niño Barrero /Ingeniero Ambiental y Sanitario / Especialista en Higiene y Salud Ocupacional / M.Sc. Salud Pública / PhD en Ingeniería (c) / Gerente Técnico del CCS Daniel Arturo Quiroga Vargas / Ingeniero Químico / Especialista en Gerencia en Salud Ocupacional / Estudiante Maestría en Salud y Seguridad en el Trabajo / Líder Técnico del CCS. Cómo citar este artículo:Niño, Y. Quiroga, D (2020). Estrategia público-privada para la reducción de riesgos de desastres ARISE. Revista Protección y Seguridad. Enero – Febrero 2020 pág. 10-14. Consejo Colombiano de Seguridad. https://ccs.org.co/portfolio/estrategia-publico-privada-para-la-reduccion-de-riesgos-de-desastres-arise/ Introducción A nivel global, el impacto económico de los desastres ha estado en aumento, en los últimos años ha sido superior a los 100 billones de dólares anuales en el mundo y el 53% de las pérdidas económicas relativas ocasionadas por desastres de origen climático se concentran en la región de América, como se observa en la Figura 1. (CRED & UNDRR, 2018). Según la evaluación de riesgo INFORM , la cual tiene en cuenta variables como amenazas y exposición de riesgos, vulnerabilidad y falta de capacidad en la respuesta, Colombia para 2019 presenta un nivel de riesgo de 5.5 (alto) y se ubica en el puesto 29 entre 191 países a nivel global (Equipo Humanitario de País & OCHA, 2018; EUROPEAN COMMISSION, 2019). Figura 1. Costos humanos y económicos relativos ocasionados por desastres climáticos en los continentes durante el período 1998-2017. Colombia es un país con diferentes fenómenos amenazantes que atentan contra las comunidades, el ambiente, la infraestructura y en general contra la estructura social y productiva del país. Las características geográficas, hidrometeorológicas y en general la composición del ambiente en el territorio nacional son el escenario para la presencia permanente de amenazas como los terremotos, tsunamis, volcanes, inundaciones, sequías, movimientos en masa, amenazas tecnológicas, entre otros (UNGRD, 2018). Esta condición particular se suma a la infraestructura expuesta y a la presencia de comunidades en zonas de riesgo no mitigable que agravan los efectos potenciales de estos desastres. Las empresas no son ajenas a las preocupaciones sobre las consecuencias de los desastres; es así como históricamente han concentrado sus esfuerzos en preparación para la respuesta a situaciones de emergencia. Para esto, las organizaciones conforman brigadas de emergencias, entrenando a los brigadistas en temas como primeros auxilios, búsqueda y rescate, combate de incendios, evacuación, manejo de emergencias con materiales peligrosos, entre otros temas acordes a la naturaleza de la actividad de la organización. También se fortalecen con sistemas de alarma y extinción de incendio y se realiza la señalización de seguridad identificando peligros, rutas de evacuación y en general brindando toda la información necesaria a los trabajadores y visitantes para actuar en caso de una emergencia. Conforme maduran los planes de emergencia, y las empresas identifican que no se debe limitar su accionar a estar preparado para las emergencias, se empieza a generar la necesidad de desarrollar planes de continuidad del negocio, que actualmente tienen un marco de referencia internacional con la norma ISO 22301 (ISO, 2019) aplicable a todas las organizaciones, independientemente del tamaño, la industria o la naturaleza del negocio. Esta norma tiene una configuración basada en la Estructura de Alto Nivel (HLS por sus siglas en inglés) de ISO, se alinea con muchos otros estándares de sistemas de gestión reconocidos internacionalmente, como ISO 9001 (gestión de calidad) ISO 45000 (gestión de la seguridad y salud en el trabajo) e ISO 14001 (gestión ambiental). La ISO 22301 reúne las mejores prácticas para ayudar a las organizaciones a responder y recuperarse de las interrupciones de manera efectiva. Esto significa costos reducidos y menor impacto en el desempeño del negocio en caso de que algo salga mal a través de una mejor comprensión del mismo, mediante el análisis de problemas críticos y áreas de vulnerabilidad (ISO, 2019). Por otro lado, se cuenta con la norma ISO 22316 sobre resiliencia organizacional que se enfoca en la capacidad de las organizaciones para absorber y adaptarse a un ambiente cambiante, para permitirle cumplir sus objetivos y sobrevivir y mantener un crecimiento continuo. Si bien ISO 22301 cubre acciones para garantizar la supervivencia de la organización durante eventos disruptivos, ISO 22316 proporciona recomendaciones para la identificación y gestión de situaciones que no son tan inmediatas en términos de impacto, pero que a la larga pueden ser igualmente perjudiciales para la organización. Lograr la resiliencia de los negocios no es una tarea que aisladamente una organización pueda hacer, si bien tiene un papel fundamental de lo que pasa al interior de su organización, “de las puertas para adentro”, las interacciones aguas abajo y aguas arriba con su cadena de suministro, el papel que juegan las partes interesadas (stakeholders) y la responsabilidad de las autoridades locales y nacionales deben integrarse para alcanzar el objetivo de garantizar las capacidades para resistir y adaptarse a los cambios, sobre todos a los cambios disruptivos asociados a un desastre. Gestión del riesgo de desastres en Colombia El país cuenta actualmente con el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, creado a partir de la Ley 1523 de 2012 por sanción presidencial, que es el conjunto de entidades nacionales del orden público, privado y comunitario que, articuladas con las políticas, normas y recursos, tiene como objetivo llevar a cabo el proceso social de la gestión del riesgo con el propósito de ofrecer protección a la población en todo el territorio nacional en busca de mejorar la calidad de vida, la seguridad y el bienestar de todas las comunidades colombianas (UNGRD, n.d.). Figura 2. Estructura del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Fuente UNGRD, 2015). El sector privado ha estado comprometido con la gestión del riesgo, es por esto que las empresas han adelantado sus planes de emergencia y desarrollado modelos de continuidad del negocio y hoy, ante una complejidad de los negocios, globalización y retos importantes que trae el cambio climático, fenómenos de variabilidad climática y grandes desastres que impactan principalmente a las zonas urbanas, la gestión del riesgo de desastres ha llevado a buscar integración con

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Trabajo en alturas y en espacios confinados. Obligaciones para el contratista y el contratante

Belisario Velásquez Pinilla, abogado con más de veinticinco años de experiencia profesional. Doctor en Derecho. Magíster en Derecho y en Prevención y Protección de Riesgos Laborales. Especialista en Responsabilidad y Daño Resarcible; Derecho del Trabajo; Salud Ocupacional y Derecho Probatorio. Cómo citar este artículo:Velásquez, B. (2023). Trabajo en alturas y en espacios confinados. Obligaciones para el contratista y el contratante. Revista Dataruc 2023 pág. 86-89. Consejo Colombiano de Seguridad. https://ccs.org.co/portfolio/trabajo-en-alturas-y-en-espacios-confinados-obligaciones-para-el-contratista-y-el-contratante/ La ejecución de actividades en el ámbito laboral implica que los trabajadores, contratistas o aprendices se encuentren expuestos a peligros inherentes y específicos para cada ocupación. Por ello, en aras de protegerlos, se ha desarrollado un andamiaje jurídico referente a los riesgos laborales que, por una parte, previene la concreción de daños al incorporar el deber de adopción de medidas de control, pero también asegura las posibles contingencias de este, brindando prestaciones asistenciales y económicas cuando sea necesario. Esto es posible porque el sistema es financiado por el empleador y/o contratante a través de una taza de cotización definida según el nivel de riesgo de la actividad que se ejecuta. A razón de esta dinámica, pasaremos a desarrollar cuál es el límite de las obligaciones derivadas de tareas críticas como el trabajo en alturas y en espacios confinados para contratistas y contratantes. No obstante, para abordar este tema requerimos precisar las nociones de actividades de alto riesgo y de empresas clasificadas como de alto riesgo atendiendo a la confusión que se puede presentar alrededor de dichos conceptos. Las actividades de alto riesgo, desarrolladas por el Decreto 2090 de 2003, son aquellas labores que implican una disminución en la expectativa de vida saludable¹. En este sentido, los trabajadores dedicados a ellas cuentan con el derecho de recibir una pensión especial de vejez, entendida como la posibilidad de pensionarse en un menor tiempo posible cuando, de manera permanente, han sido expuestos y, paralelamente, se ha realizado una cotización especial prevista en 10 puntos porcentuales adicionales, a cargo del empleador, por al menos 700 semanas. Por otra parte, las empresas clasificadas como de alto riesgo son aquellas que, por sus actividades económicas y según la tabla de clasificación de actividades económicas², cuentan con un riesgo clase IV o V que es asumido en su totalidad por el contratante e implicapagar un porcentaje de cotización mayor al Sistema General de Riesgos Laborales (SGRL). Así las cosas, para la clase I es del 0,522 %, para la clase II es del 1,044 %, para la clase III es del 2,436 %, para la clase IV es del 4,35 % y para la clase V es del 6,96 %. Esta caracterización existe con el fin de mantener un mayor grado de supervisión, vigilancia epidemiológica y de control de riesgos laborales prioritarios, imponiendo una carga mayor sobre las medidas a adoptar en el Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST) de las organizaciones³. Ahora bien, las actividades procedentes del trabajo en alturas y en espacios confinados no son actividades de alto riesgo para efectos del régimen de pensión especial de vejez. Sin embargo, son tareas críticas cuya materialización de riesgos pueden generar una consecuencia grave o, incluso, fatal; por lo tanto, son consideradas riesgo IV y V en el régimen del SGRL⁴. Atendiendo a este grado de criticidad, las responsabilidades en materia de seguridad y salud en el trabajo y el desarrollo del SG-SST aplican tanto para empleadores como para contratantes y genera cobertura a trabajadores y contratistas. Así mismo, no debe desconocerse que la normatividad establece que el beneficiario del trabajo o dueño de la obra es responsable solidariamente de las obligaciones de los subcontratistas y sus trabajadores⁵. Por este motivo, los contratistas están obligados a ejecutar procesos de gestión de riesgos, entendidos como la identificación de peligros, evaluación y valoración de riesgos que pueden presentarse en estas tareas y, posteriormente, establecer las respectivas medidas de control para prevenir afectaciones o daños en la salud de manera diligente. Este desarrollo se incorporará en el SG-SST de las empresas pues con ello se permite anticipar, identificar, evitar y controlar los riesgos, con el fin de salvaguardar la seguridad y salud de empleados y contratistas, previniendo accidentes de trabajo y enfermedades laborales. Se debe observar que las medidas de seguridad que se dispongan tienen que atender al marco jurídico que regula el trabajo en alturas y el trabajo en espacios confinados donde se establecen requisitos mínimos e imperativos de seguridad. En el caso del trabajo en espacios confinados esto ha sido regulado por la Resolución 0491 de 2020 y frente al trabajo en alturas se cuenta con la Resolución 4247 de 2021. Algunas de estas responsabilidades son: • En materia de trabajo en espacios confinados, al contratante le incumbe la gestión de riesgos antes de iniciar las labores; realizar evaluaciones médicas ocupacionales; entrenar y capacitar a sus contratistas; suministrar elementos de protección personal; establecer y documentar procedimientos de trabajo en espacios confinados; brindar información sobre el espacio confinado; supervisar la aplicación de medidas, entre otras. El contratista debe seguir los procedimientos de seguridad y salud definidos, monitorear el espacio de trabajo, utilizar medidas de prevención y protección, asistir a capacitaciones, conocer los peligros, informar de los riesgos que evidencien, reportar el deterioro o daño y realizar el alistamiento y verificación de funcionamiento de los sistemas de prevención y protección en espacios confinados. • Con respecto al trabajo en alturas, el contratante cuenta con la obligación de establecer un programa de prevención y protección contra caída de alturas, incorporar medidas de control, suministrar elementos de protección para el desarrollo de las actividades, generar capacitación y entrenamiento, entre otras. El contratista en el desempeño de sus labores ha de asistir y aprobar capacitaciones, cumplir con todos los procedimientos de seguridad y salud en el trabajo establecidos, conocer los peligros y controles definidos para realizar el trabajo en alturas, garantizar su seguridad y salud y la de otras personas que puedan verse afectadas, entre otras. En consecuencia, no existe límite en las obligaciones del contratante pues

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Hidrógeno verde: un proyecto piloto que le abre la puerta a la transición energética

Jacqueline Mesa Sierra Ingeniera forestal Especialista en Gestión Medioambiental / Magíster en Salud y Seguridad en el Trabajo / Líder técnica / Consejo Colombiano de Seguridad (CCS). Cómo citar este artículo:Mesa, J. (2022). Hidrógeno verde: un proyecto piloto que le abre la puerta a la transición energética. Revista Protección & Seguridad No. 405. pág. 31-34. Consejo Colombiano de Seguridad. https://ccs.org.co/portfolio/hidrogeno-verde-un-proyecto-piloto-que-le-abre-la-puerta-a-la-transicion-energetica/ La transición energética es una política de Estado en Colombia. Por ello, en 2021 el Grupo Ecopetrol se sumó a las iniciativas de desarrollo de la industria del hidrógeno en el país, de acuerdo con la ‘Hoja de Ruta del Hidrógeno’ establecida por el Gobierno Nacional, de tal manera que se impulse su producción y uso en el territorio nacional, de cara al mediano y largo plazo. Así lo indicó el presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón, a través de diferentes medios al mencionar que, “en materia de diversificación de la canasta energética, la producción y el aprovechamiento del hidrógeno es fundamental. Estamos iniciando un camino ordenado de la mano de la innovación y la tecnología para definir cómo incrementar el uso del hidrógeno como fuente renovable de energía” (Ecopetrol, 2021). De esta manera, y como parte de una estrategia de conversión y reducción de emisiones en los diferentes procesos productivos, el grupo ha generado diferentes alianzas estratégicas¹. Así mismo, en marzo de este año lanzó el proyecto piloto de hidrógeno verde en la refinería de Cartagena con el objetivo de apoyar las metas de descarbonización no solo a nivel corporativo, sino también del país. Y es que Ecopetrol lleva varios años trabajando en asuntos de transición energética, en la búsqueda de fuentes cada vez más limpias y con menos emisiones al ambiente y asegurando, como parte de ese proceso, que la sociedad acceda a los servicios, pero sin deteriorar el entorno. En este sentido, la compañía definió un plan estratégico específicamente diseñado para hidrógeno de bajo carbono, el cual considera tres diferentes tipos en los que se clasifica esta sustancia, según su forma de producción. De acuerdo con Katherine Orozco, líder del proyecto, “el hidrógeno es uno de esos energéticos que ya tiene resuelta la mitad de la ecuación ya que su uso nunca va a generar emisiones de CO2, porque no tiene carbón dentro de la molécula”. Por ende, hoy por hoy, el reto principal para Ecopetrol es mejorar el proceso productivo —que sí genera emisiones— para que sea una actividad libre o cuyo impacto sea mínimo. La meta es llegar a producir un hidrógeno de bajo carbono, siendo cada vez más amigables con el medio ambiente y poder cumplir así las metas de descarbonización trazadas a 2030 y 2050. El plan contempla tres tipos de hidrógeno: el hidrógeno blanco, que es de fuente geológica natural; el azul, en el cual se captura el CO2; y el verde, con el cual no se generan emisiones de CO2. Para el caso del hidrógeno verde, existen diferentes formas de producirlo entre las cuales destacan la electrólisis y el uso de biomasa. Particularmente, en el proyecto piloto que se desarrolla en Cartagena, el método utilizado es la electrólisis, un proceso que divide la molécula del agua (H2O) y extrae, por un lado, hidrógeno y, por otro, oxígeno como se puede observar a continuación. Horizonte de tiempo del proyecto La visión del proyecto es a largo plazo. Tanto así que se definió como meta la producción de un millón de toneladas de hidrógeno de bajo carbono para el 2040, la cual será desarrollada en tres horizontes de tiempo. El primero va hasta el 2030, margen para desarrollar capacidades, obtener aprendizajes e incentivar la demanda en el país. El segundo, está planteado entre el 2030 y el 2040 e incluirá proyectos más grandes de conversión y nuevos productos como el amoniaco de bajo carbono. Finalmente, el tercer horizonte de tiempo se proyecta para el 2040 en adelante, tiempo en que se espera una alta masificación de su uso en el país como, por ejemplo, su aplicación en el transporte aéreo, el terrestre y el marítimo. Así mismo, se proyecta la consolidación de Colombia como un exportador de este energético. En otras palabras, un futuro próximo en el que se logre una mayor inclusión de esta fuente de energía en la economía. En la ejecución del plan, durante su primera fase, el hidrógeno verde que se produce actualmente en el proyecto piloto —unos 20 kg por día— se está incorporandoen los procesos propios de la refinería, incluyéndolo en el mismo cabezal donde va el hidrógeno normal o convencional, como se describe en la figura anterior. De hecho, hoy por hoy, indica Orozco “las plantas de la refinería requieren hidrógeno para producir combustibles más limpios siendo este un elemento clave que ayuda a generar un combustible en la calidad que solicita el Gobierno y en la que Ecopetrol quiere darle al país”. Por lo tanto, se espera que el hidrógeno verde contribuya significativamente en la consecución de las metas de reducción de emisiones de CO2. De acuerdo con el plan, se estima que Ecopetrol reduzca sus emisiones entre un 9 y un 11 % a 2050³. En este sentido, Orozco resalta que “el hidrógeno verde no solo ayudará a descarbonizar el sector industrial, sino el de la movilidad, razón por la cual en el mundo se está incrementando el desarrollo de vehículos con celda de combustible de hidrógeno”. De hecho, la movilidad con esta fuente de energíaya es una realidad en el mundo. En el mercado ya se encuentran vehículos de diferentes marcas, tipos y usos y en algunos lugares como el estado de California o Alemania; su uso, incluso, se ha vuelto cotidiano debido, entre otras razones, a que este tipo de tecnología ya es completamente comercial. Por ende, Orozco indica que “el reto, más que tecnológico, es económico debido, principalmente, al alto costo que supone y el cual se espera que en un futuro disminuya como ocurre con la mayoría de las tecnologías cuyo uso se masifica”. Atendiendo esta necesidad, en julio de

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Las tres transiciones que requiere Colombia en la senda hacia una economía baja en carbono

Lizeth Viviana Salamanca Galvis, líder de Comunicaciones del CCS. Comunicadora social con énfasis en periodismo / Magíster en Responsabilidad Social y Sostenibilidad. Para la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), el país no puede enfocarse en la sustitución de los combustibles fósiles sin incorporar cuestiones sociales y económicas El Conpes 4075 de 2022 establece la Política de Transición Energética de Colombia y señala que este proceso es un eje fundamental para el crecimiento económico sostenible del país; reconoce, además, que en dicha transición los combustibles fósiles tendrán que jugar un rol importante de manera temporal o prolongada. Esto no solo por su dependencia energética y económica sino porque los cambios en el mercado energético que resultan de la transición traen para la nación retos, riesgos y oportunidades económicas y sociales. Al respecto, advierte que las políticas y lineamientos que se establezcan para avanzar en la transición deberán analizar los impactos negativos que se puedan materializar y, generar un crecimiento económico inclusivo y justo. ¿Cómo lograr entonces la sustitución de combustibles fósiles cuando el país sustenta sus ingresos con la exportación de cerca del 50 % del petróleo que produce?, ¿cómo reemplazar las regalías bienales que genera el sector de los hidrocarburos por el orden de los 17 billones de pesos y que constituyen una fuente esencial para la inversión y el desarrollo de las regiones?, ¿qué va a pasar con los miles de puestos de trabajo que generan las industrias asociadas a estos combustibles? y ¿qué otro sector productivo está preparado para reemplazar a la industria de los hidrocarburos? Para Silvana Habib, vicepresidente de Operaciones y Sostenibilidad de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), este salto debedarse de manera responsable, gradual y acorde con las necesidades y la realidad del país. Por eso, desde la perspectiva de la ACP no sedebe abordar una, sino tres transiciones que son interdependientes y complementarias entre sí: la transición energética, la transiciónproductiva y la transición fiscal. En el primer caso, según Habib, es fundamental comprender que el país ya cuenta con una matriz eléctrica limpia pues alrededor del 70 % proviene de hidroeléctricas mientras que otras energías renovables representarán, hacia finales de 2022, una participación del 15 %. Por el contrario, la matriz energética nacional tiene una fuerte presencia de fuentes fósiles, las cuales representan el 76 % de la canasta, razón por la cual habrá que realizar mayores esfuerzos por electrificar la economía e implementar el uso de energéticos de cero y bajas emisiones. En este frente, la vocera de la ACP advierte que Colombia debe enfrentar varios retos, entre los cuales se hace prioritario cerrar las brechas de cobertura de energía en el territorio nacional (esto teniendo en cuenta que 10 millones de hogares colombianos usan gas natural y que uno de cada diez aún cocina con leña); así mismo, reconvertir un parque automotor compuesto por 17 millones de vehículos de los cuales 10 millones son motos (con tendencia al aumento) para avanzar hacia una movilidad sostenible. Aquí la pregunta que plantea Habib es ¿tiene la gran mayoría de los colombianos la capacidad económica para llevar a cabo dicha reconversión? Para dar el salto se necesitan recursos financieros. Por eso, la transición económica resulta ser el segundo eje clave. El país tendrá que generar una hoja de ruta muy clara y aterrizada para sustituir los 25 billones que, de acuerdo con la ACP, aporta anualmente el sector hidrocarburos a la renta fiscal. Desde la visión de la asociación, esto implica diversificar las exportaciones y los ingresos públicos, así como reducir la dependencia de la balanza comercial y las finanzas que el país tiene actualmente de los combustibles fósiles, “pero la solución no es marchitar la industria y empequeñecer la torta. Todo lo contrario: debe mantenerse la autosuficiencia energética, con excedentes para exportar, y hacer un uso estratégico de la renta de la industria para impulsar la transición y hacer que crezca aún más la economía”, señaló Francisco José Lloreda, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) en una columna de opinión publicada recientemente en el diario El Tiempo. A su vez, Henry Martínez, coordinador de Operaciones y Asuntos Ambientales de esa organización, sostiene que es importante tener en cuenta que, al menos en el corto y mediano plazo, solo el 1 % de los ciudadanos y de las empresas que tienen la capacidad económicasuficiente van a poder comprometerse con la transición energética porque esto implicará desarrollar inversiones que no todos los colombianos podrán asumir y ese es otro reto que Colombia tendrá que abordar. 50 % es la dependencia que, del sector hidrocarburos, tienen actualmente regiones como los llanos orientales. Se necesitará un plan de transformación de su aparato productivo para que la transición energética no impacte negativamente el desarrollo regional. Finalmente, el tercer pilar es la transición productiva. Hoy por hoy, hay regiones del país como Casanare, Meta y Putumayo que dependen hasta en un 50 % de las operaciones de hidrocarburos y que deberán contar con un plan de transformación de su aparatoproductivo de tal forma que la transición energética no impacte negativamente el desarrollo regional. “Como sector, estamos de acuerdo en que es necesario disminuir la dependencia de los hidrocarburos y contribuir en el avance de otros sectores para que la canasta exportadora esté compuesta por otros productos —añade Silvana Habib—. Ahí viene un reto grande que depende más de las políticas de gobierno y de sus ministerios para dar impulso e incentivos para preparar y fortalecer otras industrias”. Sin embargo, si se trata de vigorizar la participación de otros sectores productivos en la economía colombiana, se deberá contemplar una dinamización que sea responsable con el medio ambiente y bajo esquemas de producción limpia. Para mencionar un ejemplo, la vicepresidente de Operaciones y Sostenibilidad de la ACP advierte que sectores como la agricultura o la ganadería que, en el caso nacional son los que más emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) aportan, requieren, por lo tanto, un impulso bajo un modelo social y ambientalmente sostenible

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